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La desarrolladora Mor enfrenta un complejo panorama económico con paralización de obras y achicamiento de estructuras que preocupa a inversores y empleados.

Corría el año 2007, se vivía el boom sojero y Rosario era noticia en los diarios nacionales por la gran cantidad de proyectos arquitectónicos de lujo y con vista al río que iban apareciendo. Uno de los más faraónicos se anunció para la esquina de Moreno y Wheelwright: una torre Premium de 50 pisos y 170 metros de altura que sería la más alta del país. Pasó una década, ese proyecto terminó en el tacho y Mor, la desarrolladora que lo impulsaba, hoy afronta una severa crisis, que incluye cierre de oficinas y despido de personal, y que preocupa a muchos inversores que apostaron a otros emprendimientos de la empresa.

“No vamos a cerrar, estamos reestructurando la empresa, achicando costos por una situación económica crítica que está complicando a muchas empresas del rubro”, indicó Damián Calabrese, titular de Mor, al portal de economía y negocios Punto Biz.

La aclaración llegó luego de los fuertes rumores que se ciñeron sobre una desarrolladora que creció exponencialmente en la región en pocos años, pero que se fue apagando en los últimos meses.

El primero de los golpes vino por Puerto Roldán, un barrio cerrado impulsado por la firma y que quedó en la mira de la Justicia por un millonario fraude. Aparentemente, la administración liquidó de manera irregular los gastos centrales ocasionando un perjuicio que con intereses alcanza los 2,5 millones de dólares. La causa tiene diez imputados, entre ellos el propio Calabrese, presidente del directorio y quien ideó el complejo.

Las complicaciones continuaron con las torres Arealis en Puerto Norte y Cardón en el centro, ambas de alta gama y de 23 pisos. Desde hace varios años las obras están sin terminar y carecen de servicios básicos. “Los trabajos se demoraron porque los índices no acompañaron los costos reales y estamos readecuando la estructura a una situación más complicada”, admitió el titular de la firma en referencia a estos dos proyectos que se hacen bajo la figura de fideicomisos.

Calabrese asegura que ambos proyectos seguirán en pie, pero para eso le pedirán una importante colaboración a los inversores.

Donde también hay quejas es en la guardería náutica Tifón Water Planet de Granadero Baigorria, uno de los buques insignias de Mor. Según relataron a Vía Rosario personas que invirtieron allí, las rentas son ínfimas debido a que se vendieron cerca de 2250 camas náuticas pero sólo se construyeron 1400, y los ingresos se reparten entre todos los accionistas.

“Inicialmente invertimos u$s9 mil o u$s10 mil esperando una alta rentabilidad, y ahora nos encontramos con una renta de $340 mensuales”, deslizaron y añadieron que en esto incide que la empresa pisó las tarifas de alquiler de las camas para sumar clientes, pero dejando de prestar el mantenimiento correspondiente.

Mientras los problemas financieros se acumulan, la firma definió el cierre de oficinas en la zona norte, se desvinculó de buena parte de su personal y anunció que se relocalizará en oficinas más acordes su actualidad, que está lejos de mirar a todos desde el punto más alto del país.