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Donde se produjeron las detenciones había un santuario a San La Muerte, velas negras, música satánica y una muñeca de papel con la misma estatura y color de pelo de la víctima. 

La investigación por el asesinato de Fernanda Pereyra, la joven mendocina embarazada de siete meses que fue hallada calcinada en Neuquén, abrió una nueva posibilidad.  Su crimen podría haber sido parte de un ritual macabro.

Los investigadores encontraron en el lugar donde se produjeron las detenciones de dos de los acusados un santuario a San La Muerte, velas negras, rojas y blancas, música satánica y una muñeca de papel con la misma estatura de Fernanda y una peluca de color caoba, el mismo color de pelo de la joven, que ofrecían al santo, informó el diario La Mañana de Neuquén. 

Por el aberrante asesinato fueron acusados su ex, Luciano Hernández, Osvaldo Castillo y Diego Marillán. 

A los pesquisas también les llamó la atención que Castillo tiene el torso y sus brazos con tatuajes de mujeres en llamas, tridentes, el diablo, dragones y demás imágenes relacionadas con el satanismo.