Horas de vuelo



Mingui Ingaramo, en Ciencias Exactas

Por Gonzalo Toledo

Con Hugo Ordanini en batería y percusión y Fernando Bobarini en bajo eléctrico, Mingui Ingaramo recupera el formato de trío, en plan de tocar y, como los pilotos de aeronaves, “sumar horas de vuelo”, ejemplifica.

Así las cosas, el trío se presentará este viernes, a las 21, en el Aula Magna de Ciencias Exactas de avenida Vélez Sársfield 299. Las anticipadas cuestan 150 pesos, en Rubén Libros, de Deán Funes 163 (local 1).

Con 40 años en la música, este ex integrante de los legendarios Músicos del Centro tiene mucho para contarnos de su música y el panorama cultural de Córdoba.

–¿Qué me podés contar de este formato de trío?

–Son los músicos con los que he tocado casi toda mi vida, que es el Hugo Ordanini y Fernando Bobarini, dos músicos legendarios de Córdoba. Han estado en casi todos los proyectos en que hemos estado involucrados. Después de mucho tiempo y de otras experiencias nos volvimos a encontrar para ir a tocar a Montevideo, hace un par de meses. Y surgió la idea de volvernos a juntar y hacer un poco de laboratorio, a juntarnos regularmente sin la necesidad de tener que salir a tocar en vivo.

–Mucho ensayo, entonces.

–Claro, pero más que ensayo es juntarse a tocar. Como las horas de vuelo de los pilotos de avión; es como que vas haciendo esa experiencia de tocar con otros, que está bueno porque es un aprendizaje. No es tocar y tapar al que está al lado tuyo, es escuchar qué hace el otro y tratar de ir juntos.

–¿Y van buscando formas más libres para tocar?

–Sí. La idea es llegar a formas más libres pero que al mismo tiempo suenen naturales; que no suenen forzadas.

–Que tampoco suene muy delirante.

–¡No! Por supuesto. Tiene que haber de todo, balance. La mayoría de los temas que tocamos son de los discos. Pero está muy lindo eso de la improvisación. Miles Davis le decía una vez a sus músicos ‘¿ya se aprendieron todas las partes?… ahora, olvídenselas’. Es renovar el sabor ese, el gusto de tocar algo por primera vez.

–¿Eso es parte de lo que van a mostrar en el escenario?

–Sí. Estamos laburando en formato de trío. Es todo un arte, el trío. Teóricamente, ahí tiene que estar todo: está el ritmo con el bajo y la melodía. Y como realmente hoy por hoy es muy difícil tener formado un grupo más numeroso… todo el mundo está en su proyecto. Para tocar y desarrollar la parte más esencial, el formato de trío me gusta mucho.

–Y también está esto de poder adaptar formatos a lugares donde pueden surgir una fecha para tocar.

–Exactamente.

–No podés caer con 10 músicos.

–No, eso está cada vez peor. Está difícil la movida para los músicos.

–Sobre todos por los espacios. Si bien hay buenas salas en Córdoba, no abundan.

–Exactamente. Hay movida en Córdoba. Lo que a veces pasa en Córdoba, hablando con gente amiga, es que cuesta mantener la continuidad. Vos tocás una vez, hacés toda la movida de prensa y en realidad lo que estaría bueno sería armar siete u ocho fechas por año.

–También hay que formar público y el público se forma con el acceso a todas las vertientes.

–Eso debería tener más apoyo. Estamos viviendo lo que se vive en esta época, en todo el Mundo y aun así la cultura sobrevive y produce. La producción cultural de Córdoba es muy impresionante, muy vasta. Sale de la fuerza propia de los artistas.

–La actividad está y es permanente, creo que va a dar sus frutos.

–Una vez hablando con Kleiman, él me decía que era una cuestión de escala de la ciudad, también. La escala permite otro desarrollo y puede ser cierto. Pat Metheny vivía en un pueblito y se tuvo que ir a Los Ángeles. Es cierto: la escala va marcando el nivel de industria que se produce. Acá estamos un poco condicionados, hay pocos managers y pocas agencias. Son tareas que en una ciudad más grande son más naturales.