Calor en Córdoba: cómo cuidarse del sol



Para evitar el daño solar no hay que exponerse entre las 10 y las 16. En esos momentos, los rayos UV son más intensos.

Noviembre siempre es un mes caluroso en Córdoba y este año las altas temperaturas ya se hicieron sentir en la ciudad. Las piletas y balnearios serranos empiezan a poblarse y el sol es el imán para los que pasan tiempo al aire libre.

En el suple Tu Día de nuestra edición impresa publicamos año a año consejos para que el sol no impacte en el cuerpo de manera negativa. En la web replicamos el mensaje y esperamos que se comparta, para cuidarnos entre todos.

A continuación, algunos datos a tener en cuenta desde temprano, mientras inicia la temporada de sombreros, shorts y anteojos oscuros para los cordobeses.

La diferencia entre bronceador y protector

Cuidá tu piel. La disminución de la capa de ozono, un fenómeno atmosférico que se repite cada año desde julio y hasta noviembre, permite que un mayor número de rayos ultravioletas lleguen a la tierra.

No es bueno que la piel sea castigada con este tipo de rayos, pero el uso de una buena protección reduce el riesgo de enfermedades de la piel en un 85 por ciento.

¿Cuál es la cantidad de sol recomendable? Lo adecuado es disfrutar de la vida al aire libre evitando largas exposiciones al sol, especialmente en horarios de alto riesgo (entre las 10 y las 16).

Si sos de esas personas que “adoran” tirarse al sol, tomá los recaudos necesarios y empezá a modificar los hábitos de exposición al sol para evitar el riesgo de lesiones graves en la piel, el órgano más grande de nuestro cuerpo.

Además, consultá frecuentemente a tu dermatólogo. Es muy útil que uno mismo revise la propia piel. La presencia de cambios en el aspecto de un lunar debe ser advertido y comunicado al profesional.

Una consulta y un examen completo de la piel te permitirá saber si debés realizar un control dermatológico con mayor frecuencia.

Los beneficios de tomar sol. También es real que tomar sol es aconsejable para prevenir otro tipo de dolencias, como por ejemplo, la prevención de la osteoporosis. Una exposición mínima y habitual es suficiente para que el organismo forme cantidades suficientes de vitamina D.

Las exposiciones solares prolongadas no son necesarias y terminan siendo peligrosas. La tarea es aprender a convivir con el sol y respetar su poder.

Horarios adecuados. Para evitar el daño solar no hay que exponerse entre las 10 y las 16. En esos momentos, los rayos UV son más intensos.