Proyectan un monorriel en Córdoba para descomprimir el tránsito



Se trata de un proyecto que estudia con reserva la Municipalidad de Córdoba. Se piensa en una traza desde Villa Allende hasta la avenida General Paz.

Por Verónica Suppo.

Movilizarse desde la zona de Villa Allende hasta la avenida General Paz en un monorriel dejó de ser una idea alocada para convertirse en un estudio de especialistas y asesores y funcionarios de la Municipalidad de Córdoba, en una mesa de trabajo en la que se analiza este medio alternativo de transporte para que descomprima la congestión actual en la circulación.

Con el proyecto del subterráneo “enterrado” por los costos, la geología y topografía de la ciudad, la idea del monorriel tienta desde hace un tiempo al intendente Ramón Mestre y a sus asesores.

El proyecto se trabaja en silencio y en evaluación para evitar que la idea muera antes de que termine la investigación. Lo concreto es que un grupo de ingenieros y arquitectos trabaja en el trazado de estas vías en altura, en la factibilidad, en los costos y en la geografía de la ciudad con la misma pregunta: ¿Córdoba puede tener un monorriel?

Lo primero que tomaron los asesores fue la referencia del ingeniero y magíster en transporte Oscar Milton Dapás, quien investigó la demanda y elaboró un trabajo de tesis sobre la factibilidad para la construcción del monorriel, con buenas expectativas para Córdoba.

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Así como las obras del nudo vial de Plaza España llevaron varios años hasta que el intendente Mestre decidió avanzar, y el próximo 1 diciembre se abrirán los sobres para la licitación de este túnel, el Gobierno municipal tiene planos en carpetas gigantes y un trabajo de recopilación sobre cómo sería un monorriel, al estilo del que se usa en Colombia, como líneas alternativas al transporte de colectivos y con gran capacidad para llevar pasajeros.

“El monorriel tendría menos impacto visual en altura y es posible por lo que se usa el coeficiente de fricción: las pendientes, las subidas y bajadas de Córdoba lo permitirían y sería algo amortizable”, confió uno de los asesores y estudioso del tema.

La conectividad más estudiada sería la que desarrolló Dapás: desde la avenida Donato Álvarez hasta la intersección con las vías del ferrocarril General Belgrano y, desde allí, por una traza aérea hasta la unión con vías de ferrocarril, luego hasta el ramal a Guiñazú. El recorrido continuaría por el espacio aéreo hasta la avenida General Paz, en la zona de la explaza General Paz, como un primero tramo.

Los técnicos también analizaron el canal sur y norte, como dos líneas posibles para seguir y las condiciones de altura y las características de las formaciones, ya que se elevaría a, por lo menos, 4,9 metros.

“No solo se estudió la alternativa Villa Allende a General Paz, sino que también se estudiaron alternativas en espacio residuales disponibles de la traza casi anular que ofrece el ferrocarril sin, por ello, alterar el uso del mismo y los canales de riego…Con 42 kilómetros de canales en el sur y 25 kilómetros en el norte”, precisaron quienes trabajan en el armado del proyecto para la Municipalidad. Y se analiza una tercera ampliación “con potencialidad por el río desde el Parque Kempes hasta Campo de la Ribera”.

“No hay que mover ni árboles porque es una vía alta, de la altura de dos pisos de un edificio, aproximadamente, y que se hace con vigas premoldeadas, entre 4,90 y 5,80 metros, en un transporte más rápido”, detalló uno de los técnicos que mantiene en reserva el proyecto municipal.

“Además del ingeniero Dapás hay distintos grupos de dependencias del municipio y otras entidades de las que ya se arrojaron ideas sobre una mesa de trabajo en el máximo de los silencios con el objetivo de que este proyecto, hoy utópico, no sea aniquilado por intereses sectoriales y hasta personales”, confió otro de los estudiosos del plan monorriel.

También se adelantó que, en el marco del estudio, se trabaja en una máquina a reparar como un prototipo para analizar la prefactibilidad. “Al tomar velocidad y no tener casi obstáculos es una alternativa, incluso con un costo mucho más bajo que lo que salía el subterráneo”, se explicó.

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Sobre este punto, el estudio de Dapás tiene mayores precisiones: “La línea de transporte propuesta se desarrolla a lo largo de un corredor que va desde el fin del ejido municipal, en el denominado monolito de Villa Allende, hasta el Centro de la ciudad, hasta la explaza General Paz. Esta línea posee dos subramales”.

Para esto, hay estaciones propuestas distribuidas a lo largo de toda la línea con una distancia entre sí de 700 a 800 metros, todas sobre elevadas, por lo que los usuarios tendrían acceso y egreso con escaleras y ascensores.

El estudio también compara la cantidad de pasajeros a transportar por formación y con una proyección a 25 años. “Esto permite transportar fácilmente de 200 a 400 pasajeros por formación, o 9 mil a 12 mil por hora y por sentido, ya que el monorriel elevado es ajeno a posibles situaciones de congestión vehicular”.

Desde el municipio atesoran este estudio como una de las ideas que Mestre tiene en carpeta, con una mayor recopilación de datos y una apuesta casi en la recta final de su mandato.

Incluso desde que se presentó esta tesis en 2012, la que se puede consultar en la web de la Red Iberoamericana de Estudio de Polos Generadores de Viajes, el tema comenzó a cobrar vigencia ante el frustrado proyecto del subterráneo en la gestión de Daniel Giacomino.

“Se trata de un medio de transporte de gran capacidad cuyo costo de operación es un tercio del de un subte. También tiene un bajo impacto sobre el medio ambiente porque no emite gases contaminantes y casi no produce ruidos y su construcción es más breve que la de otros medios”, fue uno de los fundamentos de Dapás, en una idea que comenzó a tomar forma.