Julio Bocca: No tengo que hacer nada por obligación



Lo dice el bailarín, que viene con el Ballet Nacional del Uruguay, al que dejará por motivos que nos explica en esta entrevista.

Por Gonzalo Toledo. 

Cuando promediaba su gira despedida, Julio Bocca anticipaba que su siguiente paso ya estaba decidido, que dejaba Buenos Aires para instalarse en Montevideo, donde tenía dos ofertas tentadoras: dirigir el Ballet Nacional y disfrutar de la calma de las tardes montevideanas, frente al río.

Su trabajo en el Uruguay está llegando a su final y Julio ya tiene, como en aquella ocasión, planes para sus próximos movimientos.

Como director del Ballet Nacional del Sodre, Uruguay, Julio trae a Córdoba un espectáculo que combina extractos de grandes obras del repertorio clásico (Suite de Don Quijote y el Pas de deux de El Corsario, de Anna-Marie Holmes, entre otras). Las funciones serán este miércoles y jueves a las 21, en el Teatro del Libertador.

Los precios de las entradas son 1.100, 880, 770 y 550 pesos y se pueden comprar en boleterías del Teatro en avenida Vélez Sársfield 365 y en puntos de venta de Autoentrada en Patio Olmos (2° piso, góndola 605) y Dinosaurio Mall Rodríguez del Busto (Local 85). En Internet, en Autoentrada.

Decíamos, Bocca está en nuevos proyectos, vinculados al mundo del arte y el espectáculo y esto lo llevó a Hong Kong, en los días previos a esta presentación. Ante la diferencia horaria y sus muchas obligaciones por allá, la manera más sencilla de contactarlo fue vía correo electrónico. Aquí, nuestro intercambio con él.

–¿Por qué decidiste dejar la dirección del Ballet Nacional de Uruguay?

–Para poder ocuparme de lo que más me gusta que es enseñar y armar los programas, ensayarlos y ponerlos en escena. Me superó hacerme cargo de la parte administrativa, los temas sindicales que aquí también son un problema, y todo lo que no tiene que ver directamente con la danza. Por ese mismo motivo disolví hace años mi compañía Ballet Argentino. Cuando lo que es trabajo insalubre te impide crear con tranquilidad, hay que terminar con eso.

–¿Qué nos podés anticipar sobre este espectáculo que traen al Libertador de Córdoba?

–Como no estamos trayendo un ballet completo como puede ser el Hamlet Ruso que acabamos de presentar en Buenos Aires, armamos un programa con el que pienso se puede satisfacer a la mayor cantidad posible de espectadores, atendiendo tanto a aquellos que les gusta lo puramente clásico (para quienes traemos la Suite de Don Quixote) como también a los que prefieren lo contemporáneo y podrán gozar, por ejemplo, de Without Words. De todas maneras habrá un gran despliegue de artistas en escena, con lucimiento de los primeros bailarines, los solistas y la compa- ñía.

–Mirando atrás ¿qué fue lo que te dejaron estos años de trabajo en el Uruguay?

–Principalmente la seguridad de que podría seguir conectado al mundo de la danza desde otro lugar, sin necesidad de exponerme físicamente como antes, pero afrontando la responsabilidad de formar desde cero una nueva compañía, someterla a la evaluación de un público exigente, lograr colocarla como una de las mejores a nivel internacional y al mismo tiempo vivir en una ciudad donde todo se me hacía más fácil y llevadero.

–Viajaste a Hong Kong como parte del inicio de nuevos proyectos ¿qué nos podés contar de esta nueva etapa en tu vida?

–Estoy atento a todos los proyectos que se me presentan, pero con la seguridad que me da el saber que puedo elegir sin urgencia, pensando sobre todo en lo que estimo me producirá alegría. No tengo que hacer nada por obligación. Y eso es algo que valoro inmensamente.

–En tu última visita como bailarín a Córdoba contaste que te ibas a Montevideo, también por la tranquilidad ¿la encontraste?

–Si no hubiese sido así, no me hubiese quedado jamás. No habría parado hasta encontrar el lugar soñado. Eso sí, nunca supuse que iba a estar tan cerca.