El gran año de Jay Mammon



El actor participa de Bailando por un Sueño y se ganó el cariño de la gente con su carisma y particular sentido del humor.

Por Lizardo Ponce.

Tal como lo hicieron Campi, Anita Martínez, “El Bicho” Gómez y Freddy Villarreal, el actor Jey Mammon encontró en ShowMatch no sólo un reality, sino también un lugar para poder compartir su talento y divertir a los espectadores con su particular sentido del humor.

Tras varios intentos de la productora Ideas del Sur, Jey finalmente aceptó la propuesta de formar parte de Bailando por un Sueño, junto con la bailarina Laura Oliva y, gala tras gala, demuestra muchos avances con respecto al baile y también sorprende con cada uno de sus personajes, como por ejemplo el animador infantil “Topu” y la conductora Estelita.

Además, el humorista logró un divertido ida y vuelta con Marcelo Tinelli, principalmente cuando queda afuera del programa por falta de tiempo. “La verdad es que no me queda otra y prefiero tomármelo con humor”, dijo el actor, quien llegó a ir siete veces consecutivas al programa sin tener la posibilidad de presentar su coreografía ante el jurado del certamen.

Y, de esta forma, Jey se convirtió en uno de los participantes más divertidos de ShowMatch. Y no sólo logró gran empatía por parte de los televidentes, sino también mucho respeto por parte de todos sus compañeros y el jurado. “Yo estoy completamente feliz y siento que todo esto llegó en el momento justo”, comentó.

En las tablas. Mientras disfruta de esta exitosa participación, Jey volvió a su primer amor: el teatro unipersonal. La propuesta se titula “¿Quién es Jey Mammon?” y es allí cuando el actor se siente realmente pleno y despierta las carcajadas más intensas por parte de la gente.

–¿Cómo estás viviendo tu primer año en el Bailando?

–Estoy muy contento, muy feliz. Sin dudas, es el mejor año de mi vida y creo que tiene que ver con la madurez que siento en este momento. Yo arranqué a la gorra hace como 7 años y ahora puedo ver todo un proceso que fui viviendo en este último tiempo. Hoy me siento en otro lugar y también volviendo un poco a mis orígenes al tener la posibilidad de volver a hacer mi show unipersonal.

–¿Por qué aceptaste?

–Desde hace 4 años venía existiendo la posibilidad de estar en el certamen y acepté este año porque realmente lo sentí. Lo viví como un proceso y ahora lo veo natural y no forzado. Este año sentí que tenía que hacerlo y, sin dudas, no me equivoqué con la decisión. Estoy feliz y pasándola bien.

–¿Te sorprendiste?

–Sí, porque la estoy pasando demasiado bien. La pantalla de ShowMatch es un espacio súper rico para mí porque me divierto. ¡Imaginate que hasta disfruto de ir al estudio y no bailar!

–¿Le tenías miedo al baile?

–No sé si era miedo, pero creía que no podía hacerlo. Con el tiempo me fui descubriendo y fui sorprendiéndome de todo lo que era capaz de hacer. Ni en pedo soy un bailarín, pero creo que la coach hizo un trabajo buenísimo y me hizo dar cuenta de algo muy importante: ¡Sí se puede! Muchas veces pensé que iba a hacer un papelón y lo bueno es que, por ahora, el papelón todavía no apareció.

–Siempre recibiste muy buenos comentarios por parte del jurado…

–Sí, y la verdad es que me siento muy bien con eso. Estoy muy agradecido por el respeto que recibo por parte del jurado y también por el resto de mis compañeros. El otro día, en la función de prensa de mi espectáculo, vinieron muchísimos y una persona se me acercó y me dijo: “¡Cómo te quieren los famosos!”.Y creo que eso viene porque yo primero me hice conocido en el medio y después con la gente.

–¿Cómo fue volver al unipersonal?

–Fue maravilloso. El unipersonal es el espacio donde me siento más libre, más “yo”. Para mí, la radio y el teatro unipersonal me hacen sentir que puedo ser transparente. Además, en la televisión, uno entra casi como por asalto a las casas de la gente, en cambio el que viene al teatro me viene a ver a mí y sabe con lo que se va a encontrar. Es un encuentro más personal…

–¿Qué similitudes y diferencias encontrás en el unipersonal de antes y en el de ahora?

–En similitudes está la esencia, que no la perdí y no se vulneró. Y en la diferencia creo que está el crecimiento y la madurez. Este año hago el Bailando y tengo un director como Diego Reinhold. Y, en base a eso, crezco día a día.

–En tu última gala revelaste el miedo que le tenés al aquadance…¿Es tan así?

–Al baile no le tengo miedo, pero al “aquadance”, sí. Podríamos decir que le tengo miedo a la muerte y a ese ritmo. Yo no sé nadar y soy de los que se tapan la nariz cuando entran al agua. Y todo bien, pero si Paladini se lesionó en el Cha Cha Pop, yo también me puedo lesionar en estos días (risas). Hablando en serio, quiero ver cómo me sale en los primeros ensayos y ahí ver qué me pasa realmente. Hoy te digo que ni en pedo me meto ahí…