Cada vez más vendedores y feriantes copan las plazas sin autorización. La Muni promete reordenarlos y comenzará por el Parque Las Heras.

Por Verónica Suppo.

El boom por el rebusque a través de la venta ambulante los fines de semana le restó a Córdoba espacio en las plazas para aquellos cordobeses que aprovechan estos sitios para salir a pasear, andar en bicicleta o simplemente contemplar la naturaleza desde otro lugar. Es tal el avance de los manteros y puesteros, que el municipio decidió comenzar por un reordenamiento de la venta en el Parque Las Heras, la “vedette” elegida por estos comerciantes golondrinas.

Sin embargo, el ese espacio no es el único sitio “copado” por puesteros, ya que la misma postal se repite en plazas tradicionales, como Jerónimo del Barco (Alberdi), Rivadavia (Alta Córdoba) y Alberdi (General Paz), por nombrar algunas. En estas manzanas, los visitantes del fin de semana deben esquivar percheros, mantas con venta de música, ropa usada, cuadros, canastos, atriles para pintar que se alquilan para niños, degustaciones y hasta juegos infantiles que fueron ganando el verde, como bicis con forma de animal o motos a batería para los más chicos. Si la intención es jugar un “picadito” allí es casi imposible porque no queda lugar ni para un alfiler.

El mix de estos rubros es tal que se puede pasar de contemplar un cuadro o mezclarse entre los percheros colgados de los árboles, en el caso de la Jerónimo del Barco, con ropa usada a bajo costo.

El secretario de Control y Fiscalización municipal, José Olmos, explicó a Día a Día que tanto la venta de comidas de cualquier tipo como la instalación de puestos callejeros no están permitidas para ocupar los espacios verdes. Sin embargo, puso el acento en el que el municipio contempla la necesidad de quienes salen a las plazas los fines de semana, e incluso algunos días hábiles, para “ganarse unos pesos” empujados por la situación económica.

De ahí que la Municipalidad, de acuerdo con lo que señaló, tomó dos posturas: por un lado, combatir como prioridad la venta de comidas, ya sean panes caseros, dulces, salames, quesos o todo aquello que pueda poner en riesgo la salud de las personas. En estos casos, inspectores de Calidad Alimentaria realizan los operativos, secuestran y decomisan los materiales.

En segundo término, dijo que el municipio pone el acento en la venta no habilitada, ya sea de manteros o puestos ocasionales, aunque no son tan rigurosos debido a que entienden la necesidad de estas personas. Por lo que indicó que se trabaja en un reordenamiento, por ejemplo, para que utilicen un mismo sector en la plaza, soliciten permisos en caso de que corresponda en la Municipalidad, coloquen baños o respeten el alumbrado público.

“La idea es tratar de ordenar lo que pasa en las plazas. Sí, sí está prohibida la venta de comida, lo controla calidad de alimentaria”, expresó Olmos, y aclaró: “Tratamos de poner orden, que los puestos no molesten, que se respeten los juegos de los niños porque hay que ser sinceros: como está esta la economía no es la decisión de sacarlos, entendemos la necesidad, sí un relevamiento u ordenarlos”.

En el nuevo armado de estas “plazas ocupadas”, el municipio planifica reubicarlos en, al menos, un solo lateral en el caso de las manzanas verdes, mientras que para el Parque Las Heras se trabaja en un cronograma pensando en una feria franca.

Los fines de semana ese espacio se convierte en un río de mantas y puestos que “toman” el lugar con ventas de lo más variadas. De acuerdo con un relevamiento del mismo municipio, sólo en este lugar hay mil puestos, por lo que es ahí donde se aplicará la primera medida respecto de la organización.

“Queremos que estén todos registrados, que estén inscriptos y que tributen, que tengan monotributo, al estilo de las ferias francas porque estamos pensando en una solución paulatina”, adelantó el funcionario.

Si bien hay un proyecto , el panorama del parque los días posteriores a los puesteros, al igual que sucede en las plazas ocupadas por los manteros, no es el mejor: basura, columnas de alumbrado público intervenidas y decenas de escombros que quedan en el camino, los mismos que usan los manteros para sostener los paños adonde exhiben la mercadería.

Jorge Gómez, uno de los delegados de Espacios Verde, contó a Día a Día que debido al boom del traslado de la venta ambulantes a las plazas barriales aumentó la cantidad de días que lleva reponer, no sólo con el recupero de las plantas, sino por los roturas en el mobiliario urbano.

“Cuando vamos a trabajar empieza el problema porque, por la necesidad marcada, la gente pone sus negocios, pero después estamos lunes, martes y hasta miércoles para recuperar el lugar”, dijo Gómez. “La Municipalidad se lava las manos, nosotros no podemos decirles nada a los puesteros y hay piedras tiradas por todos lados. Es un desastre como queda todo porque cuesta más el mantenimiento. Cada vez hay más rubros, más necesidades y si les llevamos las piedras, vuelven a romper la mampostería”, se quejó el delegado.

Los mismos placeros advirtieron del avance de estos puestos de ropa usada en Estación Flores, en Yofre y en el mismo Parque Sarmiento los fines de semana.

También en la Peatonal. Si bien es difícil tener un número de cuántos manteros se mueven los sábados y domingos, y del número al que llevan sus ventas, el último relevamiento de Instituto de Investigaciones Económicas, de la Bolsa de Comercio, a pedido de la Cámara de Comercio de Córdoba, determinó que existen 1.528 puestos de venta informal en las ferias.

Incluso se precisaron datos de un estudio de campo en la misma peatonal, en San Martín, entre Olmos y Humberto Primo, donde se constataron 308 puestos (entre manteros, vendedores y carros).