Cada vez son más los chicos que aparecen por los clubes a practicar bochas. Uno de los más emblemáticos es Yapeyú, juego y contención.

Por Julio Moya

Acaricia a la bocha como si fuera un vendedor de melones. Con delicadeza, curvando sus palmas sobre ese liso pulido, fresco, suave.

Eloy Gómez lo hace con sus dos pequeñas manos, mientras calcula el empujón que le dará para acercarla lo más que pueda al bochín. Sí, esto se trata de bochas y el chico de 12 años ensaya un intento de perfección en cada tiro. Hay varios niños y adolescentes a su alrededor siguiendo con atención ese envío dirigido.

En el estadio “José Pepe Salerno” del Club Atlético Yapeyú, en una de sus canchas de piso sintético, tres tardes a la semana se los puede ver a los niños y jóvenes jugando a las bochas. “Desde los seis años que juego. Soy de barrio Ituzaingó y sé hacer dupla con mi papá que me enseñó. Jugamos juntos en los torneos y a veces cuando somos de a tres también juega mi abuelo”, dice Eloy mientras masajea aún la bocha de color ocre que destella con el reflejo de la luz.

Se advierte que nada tiene que ver esto con la famosa película “El curioso caso de Benjamin Button”, que protagonizó Brad Pitt. Ningún viejo se volvió joven de golpe. Se trata de pibes que encuentran en este deporte una contención que, difícilmente, se pueda tener puertas afuera del club.

Yapeyú es un barrio castigado por un mundo real que muchos evitan mirar. Un grupo humilde de gente laburante, golpeada por ser “de la orilla”. Allí, llamativamente, acuden personas de otros barrios, incluso de pueblos alejados de la capital para poder despuntar un deporte, un juego realmente atrapante. “Más allá de sacarlos de la calle y de tener una contención, inculcamos en los chicos la práctica de este deporte para que siga vivo”, cuenta a Día a Día Franco Marchisio, presidente de la Asociación Cordobesa de Bochas.

Pleno en su actividad como dirigente, acompaña todos los movimientos que llevan a cabo los clubes de barrio, la participación y fomento de la presencia de estas pequeñas instituciones en torneos provinciales y nacionales. “No sé cómo lo hicimos la semana pasada. Pero acá, en este saloncito, tuvimos cerca de 400 personas deambulando en un día. Fue impresionante, tuvimos un gran torneo”, dice con orgullo Víctor Peralta, presidente del Club Yapeyú. Su hijo, Matías (16), fue campeón el año pasado. “Tuve la suerte de salir campeón argentino. Me la paso todo lo que más puedo acá. Y disfruto hacerlo. Y todos aspiramos a lo mejor en este deporte. Es sacrificio y muchas horas de entrenamiento. Es un buen ejemplo lo de Pretto”, dice Matías.

El joven se refiere a Nicolás Pretto, el muchacho de Sacanta que a sus 23 años fue medalla de oro en los Juegos Mundiales, días atrás. “Se pueden acercar al club Alberdi. Ahí Pretto está dando clases de bochas”, invita Marchisio de la Asociación.

Bochas vs. Playstation. Mientras tanto, Aarón, un rubiecito de apenas 6 años, corre con dos premisas: dominar el peso que para él implica esa bocha y animarse a la “chanta”. Sus ojos verdes se le hinchan por el esfuerzo que lleva a la carrera y lanza por el aire el pesado elemento. El ruido es un estallido sobre otra bocha y después los aplausos de los otros pibes. Sus primos Beas Adriano (12) y Franco (11) también practican allí. Pero con una particularidad: viven en Mendiolaza. “Este es el mejor club. Es el mejor lugar que hay”, dice orgullosa la mamá, María, que junto a Franco, su marido, cruzan toda la ciudad para que sus chicos puedan entrenarse ahí. “Tenemos una canchita en un terreno al lado de casa, allá en Mendiolaza y los chicos pasan varias horas allí”, cuenta Franco. Eso se traduce en menos televisión, menos celular, menos juegos en la computadora y menos deambular por la calle.

“¿Sabés qué me da a mí jugar a la bochas? Me ayuda a la concentración, me da tranquilidad y también a tener paciencia. Pero tenés que ir midiendo distancias con tu cabeza, el envión, la técnica para tirar. Esto te da un montón. ¿Vos me decís si es mejor la Playstation? No sé, a mí esto me divierte mucho”, agrega Eloy, quien prefiere “chantar” en vez de arrimar pero que está en esa búsqueda con una precisión llamativa.

En Yapeyú, desde hace tres años, se juega en piso sintético, y es una de las seis que existen en Córdoba. “Yapeyú tiene 76 jugadores habilitados y es el que más tiene en Córdoba”, cuenta el presidente con orgullo. Pero todo es a pulmón. “No les cobramos inscripción, pero todos los jueves hacemos una cena en la que cobramos 100 pesos y con eso nos vamos moviendo para los torneos. Les aseguramos el traslado y la inscripción a todos”, agrega.

Mientras, Marchisio, el presidente de la Asociación, da más cifras: “tenemos 1.200 jugadores inscriptos en la provincia. Y entre los clubes de la ciudad (Sociedad Belgrano, Villa Retiro también tienen fuerte actividad) sumamos más de 50 chicos. Es un buen número pero esperamos que se incremente”. Justo es jueves. Hay una mesada con una montaña de papas peladas en el bufet. Los padres van llegando para sumar unos pesos a la cena semanal. En el salón ya hay dos mesas ocupadas. Una abuela muy pituca está repartiendo las cartas. Está claro que un club sin naipes no es club. Mientras, el ruido de las bochas se escucha en lentas repeticiones. Los chicos están del otro lado, jugando hasta que se anuncie la comida.

Bochas, de Yapeyú a Villa Retiro

La actividad de las bochas se da en todo el territorio provincial. En Córdoba, un sinnúmero de clubes llevan adelante la práctica de este deporte. Muy centrados, dos grandes polos son Yapeyú y también Villa Retiro. Hay más de 1.200 jugadores inscriptos en los registros oficiales que juegan todo tipo de torneos, a nivel local, provincial y nacional.

Yapeyú cuenta con la mayor cantidad de jugadores federados (76). “Necesitamos que la Municipalidad o el Gobierno nos asignen algunos profesores. Y queremos habilitar un salón más para organizar eventos y poder recaudar un poco más para que nos ayude a solventar los gastos”, explica el presidente de la institución Víctor Peralta. Club Atlético Yapeyú está ubicado en Juan Roque 150 del barrio, que está ahí cerca del río.

COSTOS. Un juego de bochas (4) puede rondar desde los 800 a los 1.500 pesos. Igual, los clubes cuentan con el equipo.

Pretto, el ejemplo a seguir

La semana pasada, el cordobés de 23 años consiguió la medalla de oro en los Juegos Mundiales de Polonia. La competencia es reconocida por el COI y es el título más importante para un deportista amateur.

Acorde a su carrera, Nicolás Pretto fue el mejor de todos y consiguió la medalla dorada. Tras dos días de competencia (23 y 24 de julio), el deportista de 23 años batió al francés Gregory Chirat y al croata Pero Cubela, quienes empataron en el segundo lugar. Nicolás, en su última jugada, golpeó al bochín en tiro de precisión y se hizo con el título.

Tras su extraordinaria actuación, Pretto fue recibido en el Kempes por el presidente de la Agencia, Medardo Ligorria, y las autoridades del deporte federado, Mariano Reutemann y Pablo Mazzieri. Además de felicitarlo, le comunicaron que su beca deportiva será aumentada y que tendrá un aporte económico por su participación a nivel mundial (medida que será adoptada para todos los deportistas que participen en este tipo de competencias).

CLASES. En el club Alberdi da clases de bochas y en Sacanta, su lugar de origen, tendrá un terreno disponible para abrir una escuela.