Un grupo de ahorristas se presentó en la Justicia contra un reconocido comerciante de esa ciudad. Aseveran que los habría engañado con altas tasas de interés para quedarse con sus capitales.

Un grupo de ahorristas de Córdoba denunció a un comerciante de Cruz del Eje por engañarlos con una supuesta “mesa de dinero” y quedarse con cifras que serían millonarias.

Los denunciantes integran un grupo de 10 personas (la mayoría gente trabajadora, de clase media y media-baja) presuntamente engañadas por cifras que varían entre los 100 mil y los 500 mil pesos, pero aseguran que las estafas, que vendrían concretándose desde el año 2014, tienen como víctimas a comerciantes, empresarios y financistas de Córdoba Capital, Villa de Soto, Cruz del Eje y la provincia de La Rioja que habrían perdido millones de pesos.

Siempre según la denuncia, algunos de los estafados más acaudalados no acudieron a la Justicia ante el temor de tener que explicar cómo consiguieron semejantes ingresos.

En el caso particular de los 10 denunciantes (los nombres se mantienen en reserva por seguridad), amparados por el abogado Carlos Nayi hicieron una presentación en la Justicia Federal –Fiscalía Federal N°2, a cargo de Gustavo Vidal Lascano- por presunta “asociación ilícita y captación ilegal de ahorros públicos”, según le explicó el propio Nayi a Día a Día.

“Este hombre ofrecía seductoras tasas de interés con el objetivo de ganarse la confianza de la gente y quitarles los ahorros de su vida”, expresó el abogado, y agregó que la causa “se encuentra en secreto de sumario”.

El denunciado en cuestión es Pablo Javier Ruiz, “un comerciante de la ciudad de Cruz del Eje, propietario de locales de venta de ropa deportiva”, se lee en la denuncia a la que accedió este diario.

La acusación de algunos ahorristas incluye al hermano de Pablo, Salvador Ruiz, ambos pertenecientes a una próspera familia muy conocida en el noroeste de la provincia de Córdoba, propietaria de una ferretería, un cine y otros locales comerciales, algunos dedicados a la venta de ropa deportiva.

Los ahorristas denunciantes –y los consultados por este diario- coinciden en la modalidad: al parecer, Pablo Ruiz “fue captando a gran cantidad de personas para que le confiaran dinero en efectivo, ofreciéndoles a cambio una tasa de interés que podría variar del 7% al 8% mensual aproximadamente”. Calculan que los estafados “pueden llegar a 70 u 80 personas, en unos 60 millones de pesos”, y aseveran que “en Cruz del Eje no se habla de otra cosa”.

Cómo funcionaba. El elevado interés –casi el doble de lo que ofrecían los bancos-, sumado al trato familiar de Ruiz, generaba confianza en los ahorristas, que en el caso de los amparados por Nayi obtuvieron su capital con indemnizaciones laborales o fruto de años de ahorro.

El argumento de Ruiz era que con el dinero reunido compraba mercadería en Buenos Aires para sus locales de ropa deportiva, por lo que sacaba provecho a la circulación del dinero y así se beneficiaban el propio Ruiz con su comercio y los ahorristas con los intereses. Un negocio redondo.

“En la mayoría de los casos, Ruiz abonó durante los primeros meses la tasa de interés acordada, hasta ganarse la confianza de los aportantes, de modo que le entregaran mayor cantidad de dinero”, sostiene la denuncia.

Los denunciantes reconocen que dado que Ruiz cumplía con los intereses prometidos, no firmaban convenios mutuos de ningún tipo. “Ruiz nos entregaba cheques de su cuenta corriente bancaria, a modo de garantía, pero siempre pedía que no los depositáramos. Y no hacía falta porque todos los meses venía a pagar el interés, rompía el cheque y firmaba uno nuevo, con la condición de que no le diéramos uso”, contó a este diario uno de los denunciantes.

“Periódicamente nos reuníamos con el señor Pablo Ruiz, a fin de renovar los cheques que entregaba, puesto que la condición por él impuesta era la no presentación de los cheques al cobro, lo que creí normal en el marco de una relación de confianza”, apuntó otro.

En los primeros meses de 2016, Ruiz les comunicó a los ahorristas –el mes de aviso varía según cada denunciante- que “se encontraba en problemas financieros, por lo que no podía cumplir”.

“Antes de manifestar que no podría cumplir con sus obligaciones, Ruiz se habría asegurado de lograr que los damnificados esperaran bastante tiempo, de manera que venciera el plazo de presentación de los cheques, y de ese modo complicaba aún más las chances de su cobro”, se observa en la denuncia.

“Mientras realizaba esta operatoria, y captaba numerosa cantidad de dinero, Ruiz amplió considerablemente sus comercios, y se habría insolventado de modo de frustrar el cobro de lo adeudado”.

Tensión en Cruz del Eje. El abogado de Cruz del Eje Pablo Olmos se metió con el tema. En un posteo en su Facebook meses atrás, denunció que “muchas personas confiaron en los hermanos Ruiz y les entregaron sumas importantes de dinero. Pero no sólo fue víctima de la defraudación gente de clase media, sino también profesionales, personas de todas las escalas sociales”.

“Los inversionistas recibieron algunos cheques con el pago de intereses, pero en el mes de julio comenzó a mostrarse que el oasis era sólo un espejismo que los Ruiz le hicieron ver a la gente. A partir de allí un concurso de acreedores, donde se presentaron unos pocos, gente enojada que los encuentra a los hermanos Ruiz en la calle y les reclama a viva voz que le devuelvan la plata, imputaciones a las víctimas de los estafadores, una celosa protección policial a los Ruiz, pero sobre todo una ausencia alarmante de la Justicia”, sostuvo el letrado.

Y recreó, a su parecer, el ambiente en esa ciudad de 30 mil habitantes: “Existe un riesgo importante de que cada uno de los acreedores tome un camino distinto para lograr recuperar su dinero. Algunos optarán por la vía judicial, otros buscarán una negociación personal, otros panfletean, algunos menos pacientes (…) estarían pensando en una solución que creen más práctica, ‘ajuste de cuentas’. Se vive en Cruz del Eje una tensión que puede derivar en una tragedia”.

El ahorro de una vida. Lo del clima turbio es cierto al menos para algunos ahorristas que se comunicaron con este diario para denunciar lo que ocurría, a cambio de no revelar sus identidades: “Son 60 personas las estafadas, ustedes pregunten lo que quieran pero no las identidades porque algunos recibieron amenazas, aparte ellos (los denunciados) saben a quiénes estafaron y dónde viven algunos”.

“Nos hicieron creer con documentaciones bancarias que era una inversión legal y segura. Hay mucha tensión en algunos ahorristas que pusieron todo lo que tenían. Hay gente muy nerviosa que hasta intentó suicidarse”, dijeron.

Otro damnificado escribió para denunciar que los Ruiz les hacían creer “que no se trataba de una mesa de dinero, sino de algo legal”.

Este diario se comunicó a su vez con denunciantes amparados por Nayi, quienes reconocieron que implicaba un riesgo confiar los ahorros en un financista sin aval legal. “Pero cuando te ganás unos ahorros trabajando legítimamente, querés mantenerlos como sea. Y que venga alguien y te los saque… Esto tiene alguna similitud con lo que pasó en CBI”, se lamentaron.

Estos denunciantes contaron con detalle lo mismo que los anteriores: el préstamo (unos 150 mil pesos), el 7% mensual, el rédito que se cumplía a rajatabla hasta que un día Pablo Ruiz dejó de pagar. “Un día le pedimos la devolución de la plata y nos dijo que había contratado a un asesor financiero porque no le estaban yendo bien las cosas. Al tiempo presentó la quiebra y no lo vimos más. Y nosotros no somos ‘matones’, hacemos las cosas bien, por derecha, y por eso acudimos a la Justicia con la ilusión de recuperar algo”.

Otro de los ahorristas, que perdió medio millón que había recibido como indemnización, contó que se cansó de esperar su dinero y viajó a Cruz del Eje para exigirlo en persona. “Ruiz se negó a pagarme. Me dijo que no vendía mercadería a causa de la crisis del país, y que yo iba a tener que esperar. Cuando le insistí, me dijo que si me ‘ponía en boludo’ no iba a devolverle nada a nadie”.

Pero el ahorrista siguió, y Ruiz fue tajante: “Me amenazó con que nosotros estábamos en calidad de usureros porque habíamos prestado plata, y que nos iba a denunciar”. “Esto fue una gran estafa, jugaron con los sueños de la gente como se hace con la ‘flor de la abundancia’”, remató.

La versión de Ruiz. Este diario intentó comunicarse múltiples veces con la familia Ruiz para conocer su versión, pero no fue posible obtenerla.