El referente máximo de Talleres habló de todas sus motivaciones. A sus 38 años, el Cholo aún tiene cosas por las que está dispuesto a luchar. Un emblema en la T.

Por Julio Moya.

Precepto de un samurai: Conócete a ti mismo.

Pablo Guiñazú tiene 38 años de guerrero insaciable de la pelota. Construye cada paso que da con esa filosofía basada en el respeto por el otro, la necesidad de ganar, la ambición de llevar adelante una idea y de tratar siempre de coronarla con la victoria. Pablo se conoce muy bien. Sabe que si su situación física no le diera hoy sería un ex jugador. Sabe que su cuerpo aún le pide más y más. Y sabe que podrá estar ahí, en la primera línea de la tropa, con el deseo incontenible de ir por más. Así volvió el capitán de Talleres, camino a una enésima pretemporada, como un chico, más allá de su vigencia casi ancestral en el fútbol, emulando al “último samurai”.

“Jaja, qué peliculón maestro”, dice Guiñazú a Día a Día con esa voz de pueblo, de barrio, de bar.

»Precepto de un samurai: Respeta a todos.

Y sigue el Cholo: “pero es así, ¡siempre con HONOR maestro! poné honor con mayúsculas. Así se gana el respeto de todos y para con todos”. Es una de las máximas del capitán albiazul. El respeto por el compañero, por la institución, por los colores. Uno de los conceptos del máximo referente es también sostener, más allá de su experiencia, su rol de jugador: “estamos acá para ayudar al técnico para que salga lo mejor de lo mejor”.

»Precepto de un samurai: No te aferres al pasado.

Guiñazú habla mirando hacia adelante. Ganó todo, títulos locales, Copas Sudamericana y Libertadores, todo salvo el Mundial de Clubes. Pero eso ha quedado en su “hermoso pasado” como suele decir. “Tengo que seguir metiéndole maestro. Cuando esté en mi casa alejado del fútbol seguro que recordaré todo lo vivido, pero ahora tengo que irme a la pretemporada y pensar en que tenemos que hacer un gran torneo”, sostiene el guerrero en barrio Jardín.

»Precepto de un samurai: Nunca rompas una promesa.

El Cholo está en la Boutique, al término del entrenamiento, rodeado de micrófonos y de cámaras. Tratando de devolver la pelota redondita, para que las preguntas se coronen con una respuesta tallada a esa medida. “Yo repito que el desafío nuestro es tratar de seguir haciendo el fútbol que demostramos en gran parte del campeonato. Tratar de tener resultados mucho mejores. Va a ser una tarea muy dura y muy difícil porque nos van conociendo y cambian jugadores. El desafío está ahí. Como equipo creamos una identidad y será bueno sostenerla”, dice reafirmando esa promesa con la que empezó cuando llegó al Matador.

»Precepto de un samurai: No hables mal de los otros. Guiñazú elevó en el vestuario la bandera del compañerismo. Ningún ámbito en el fútbol es color de rosa. Pero se puso la obligación de llevar adelante, con su manera de ser, la mejor forma de convivencia. Y siempre lo va a seguir intentando. Ante la partida de Sebastián Palacios y Emanuel Reynoso, dos jugadores que pueden ser negociados, el concepto del Cholo es muy claro y elocuente. “Yo voy a hacer todo para que a mis compañeros les vaya bien y que el club sea beneficiado. Si me decís si quiero que se vayan te digo que no porque son grandísimos jugadores, nos han ayudado mucho y nos podrían ayudar muchísimo más. Y cada uno tiene que hacer su camino y nosotros estamos acá para ayudarlos y para desearles lo mejor. Siempre que sea lo mejor y que estén felices, ayudándolos desde nuestro lugar”.

»Precepto de un samurai: No tengas temor de nada.

Así va por la vida el Cholo. Sin mirar para atrás, sin dar un paso hacia atrás. Y sin temores, aunque con las preguntas internas que siempre buscan una propia respuesta. El experimentado jugador albiazul va hacia adelante, pensando en todo lo que se viene. “Voy a tratar de dar mi granito de arena para que sea excelente. Y hay que meterle e ir palo a palo”, repite. También sabe que no será una pretemporada más: “capaz que esta sea más fuerte, más exigente para mí, ¿eh?”.

Claro, lo que aún no escribió el Cholo tampoco era imaginable para él mismo. “Con 38 años, yo pensaba que no iba a estar jugando al fútbol y más en un club como Talleres. Es una satisfacción enorme y darle todo a este club que me abrió sus puertas y me la sigue abriendo. La responsabilidad siempre será muy grande y vamos a tratar de estar a la altura de las circunstancias”, resaltó.

»Precepto de un samurai: Respeta las opiniones de otros.

Por esta forma de vivir, el Cholo ha ido pasito a pasito. Sabiendo que hay un técnico por encima de todos y una camiseta. La idea con la que lo grafica es más que contundente: “Acá no hay nombres de jugadores, no hay ni Guiñazú ni nada, acá hay un técnico que va a tener que elegir un equipo. Los chicos que vendrán serán muy bien recibido. Y nosotros nos tenemos que adaptar todos los días y que termine jugando el que mejor está y que la lucha interna nuestra siga existiendo que es muy buena, muy leal y no nos olvidemos que nosotros somos Talleres y no un jugador”.

»Precepto de un samurai: Nunca pierdas tu espíritu de principiante.

El alma amateur quizás es lo que ha salvado el profesionalismo extremo que tiene Guiñazú: “Las ilusiones están intactas y no hay que renovar nada. Hay que tener la sabiduría, la responsabilidad y la honestidad de entregarse por completo a todo lo que es el mundo Talleres y eso es lo que me motiva día a día”.

»Precepto de un samurai: Ten un plan para tu vida. “El fútbol me ha dado todo lo que soy en la vida, me ha dado a conocer. Creo que los futbolistas le debemos todo al fútbol ¿cómo no voy a tener incentivos para seguir en esto?”.

–Como si fuera poco Cholo, pase lo que pase… (interrumpe)

–No maestro, estoy listo para seguir peleando.