Tras su paso por Violetta, el actor cordobés continúa con su carrera en Buenos Aires. Hoy forma parte de dos grandes proyectos.

Por Lizardo Ponce.

Al formar parte de la exitosa serie infantil Violetta de Disney Channel, el actor Facundo Gambandé dio sus primeros pasos en el mundo del espectáculo y cumplió el sueño de recorrer diversos países para demostrar el talento que tiene a la hora de bailar, cantar y actuar.

Pero una vez terminada esa etapa, el cordobés continuó con su camino en Buenos Aires y el año pasado recibió dos importantes oportunidades para seguir en la pantalla chica: Educando a Nina (con Griselda Siciliani y Esteban Lamothe) y Por amarte así (con Gabriel Corrado y Catherine Fulop).

En ambas producciones, Facundo exploró otros públicos y, al mismo tiempo, creció artísticamente ya que considera que de cada proyecto toma todo de sus compañeros y del equipo técnico. “Siempre está bueno aprovechar las oportunidades y aprender de quiénes tenemos a nuestro alrededor”, aseguró el joven a Día a Día.

Y eso es también lo que hizo en este último tiempo, ya que pasó de la pantalla chica a la grande junto con Pedro Alfonso y José María Listorti, en la película Cantantes en Guerra. Además, es uno de los protagonistas de la obra teatral Entretelones, en la que comparte escenario con Fabián Gianola, Georgina Barbarossa y Chichilo Viale.

Con todos estos proyectos y sueños cumplidos, Gambandé demuestra que todo lo que uno se propone lo puede lograr siempre y cuando tenga en claro la meta, lo tome con responsabilidad y esté dispuesto a aprender. “Yo creo que si uno está convencido de lo que hace, hay que darle para adelante pero sin dejar de estudiar y tomar clases”, contó el artista.

-¿Cómo llegó esta propuesta de formar parte de Entretelones?

-De un día para el otro. Me mandaron el guion y, cuando iba por la escena número diez, me comuniqué directamente con los productores para darles mi okey. Además, cuando me dijeron quiénes serían mis compañeros ni lo dudé. Arrancamos los ensayos y ahí confirmé que había sido una muy buena decisión…

-Tenés compañeros muy grosos…

-Sí, son unas bestias. Cada ensayo es como una clase de teatro y yo estoy ahí observando y tratando de tomar todo lo que ellos van haciendo. Sinceramente, ellos me enseñan mucho y yo también les digo que tengan total libertad y confianza para darme sus correcciones o consejos sobre lo que voy haciendo. Es muy gratificante poder trabajar con actores tan talentosos…

-¡Y con otro cordobés como Chichilo! ¿Cómo te llevas con él?

-La verdad que genial. Chichilo es un cómico que conozco desde que soy muy chico… lo consumí bastante. Entonces para mí estar al lado de él es emocionante. Además, me gusta porque mantiene la alegría arriba y abajo del escenario y siempre tiene buena onda conmigo y el resto del elenco.

-¿Cómo te sentís haciendo comedia sobre el escenario?

-Me siento cómodo pero considero que la comedia es uno de los géneros teatrales más difíciles. Acá hay que tener ritmo, entender el “timing” para tirar los pies, para que salga el chiste y que sea divertido. Es un entrenamiento muy intenso el que se hace para poder sacarle una sonrisa a los espectadores.

-¿Cómo es la relación con tu familia? ¿Están todos en Córdoba?

-Sí, toda mi familia sigue en Córdoba, menos mi hermana Lucía. Los extraño bastante pero me acostumbré a la distancia y a Skype, después de tantas giras con Violetta por el mundo. Esto es prácticamente cerca…

-Y tu hermana en Buenos Aires está siguiendo tu camino… -Sí. Lucía forma parte de la serie Once, que también es de Disney, como lo fue Violetta, y me llena de orgullo verla ahí. Me emociona su presente laboral. No puedo evitar cuidarla y tratar que le vaya lo mejor posible. Estamos atravesando por ahí una misma situación pero creo que cada uno arma su camino. Ella es muy talentosa y no tengo dudas que la va a romper. ¡Somos como los Lopilato, pero de Córdoba!

-¿Cómo fue debutar en cine con Listorti y Alfonso?

-Una linda experiencia. Fue algo distinto, ya que el cine se hace con más tiempo y con más detalles. Estaba acostumbrado a otra cosa y acá me gustó hacerlo porque al tener más tiempo por escena podía llegar a otros lugares y sentirme realmente conforme con lo que estaba haciendo. Tanto Pedro como José María me parecieron muy divertidos. ¡No paraban de hacer chistes todo el tiempo! Lo que sí quiero admitir es que al principio, cuando ensayábamos, tenía mucho miedo de caer en alguna joda pero finalmente no me hicieron nada.

-¿Te gustaría llegar a la pista de Bailando por un Sueño? ¿Te animarías?

-Me gusta mucho bailar y, por ese lado, no podría negarme. Pero también admito que me da un poco de vértigo tanta exposición. Soy de mantenerme muy al margen de todo y ahí siento que todo se vive con mayor intensidad. Igualmente, a esto lo digo ahora; tendré que analizarlo si es que algún día me llega la propuesta…