Legisladores buscan regular la publicidad de algunos alimentos para prevenir el sobrepeso infantil. Una radiografía del marketing que engorda. 

Por Natalia Lazzarini

Dinosaurios que ayudan a crecer, animales que piden bizcochos, princesas que promocionan deliciosas hamburguesas. Por tele, Youtube y cartelería encubierta, los niños son bombardeados por anuncios de alimentos que no les hacen bien.

Legisladores nacionales planean regular la publicidad para prevenir la obesidad infantil. Y en Córdoba, un programa busca contraatacar este bombardeo con la promoción de comidas saludables.

“La publicidad tiene una relación estrecha con la obesidad infantil. Cada vez más países buscan regular los anuncios de alimentos para prevenir esta epidemia. Pero, la mayoría de las naciones choca contra la falta de un marco regulatorio”, indica Susana Zelada, presidenta del Colegio de Nutricionistas de Córdoba.

Un informe realizado por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) revela que los niños de nuestro país están expuestos a más de 60 publicidades televisivas de comida chatarra por semana (El postrecito…).

El consumo de avisos determina la compra de los padres y así se fomenta el exceso de peso que en Córdoba afecta al 37 por ciento de los niños de 5 a 13 años, según el Programa Nacional de Salud Escolar (Prosane).

Como el problema viene en crecimiento (la Organización Mundial de la Salud calcula que existen 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo), ya se barajan distintas alternativas. Una de ellas pretende regular la publicidad de alimentos poco saludables durante las horas de máximo consumo televisivo de los más pequeños.

“Queremos que se prohíban los engaños hacia los niños. Las grandes industrias del alimento utilizan héroes infantiles para promover el consumo de alimentos ultra procesados y meten productos en las escuelas”, indicó Olga Rista, diputada nacional por Córdoba de la Unión Cívica Radical, quien promueve la iniciativa que se está tratando en la Comisión de Asesores.

De avanzar el proyecto, el Ministerio de Salud debería definir cuáles son los alimentos con alto contenido en calorías, sodio o hidratos de carbono. Estos productos no deben ser promovidos en los programas infantiles, así como las promociones con personajes populares, con multas a las empresas que incumplan.

“En la niñez se forma la personalidad con los lazos más próximos. La familia, los amigos y hasta la persona que cuida a ese chico van a determinar algunos códigos compartidos. Las pautas de consumo también configuran la identidad y perduran en el tiempo”, agregó Zelada.

En Comisión de Asesores de la Nación también se debate otro proyecto de etiquetado de alimentos. El diputado Héctor Olivares de La Rioja propone colocar advertencias en los paquetes de alimentos ultra procesados. Una iniciativa que fue exitosa en Chile.

“No será fácil poner un freno a las grandes industrias, pero es un camino que tendremos que recorrer. Seguramente habrá acciones en contra porque tocamos intereses. Pero al final debe primar la protección hacia los niños”, finalizó Rista.

En Córdoba, el Programa Provincial de Abordaje de la Obesidad Infantil detectó que el 80 por ciento de los niños con exceso de peso permanece más de cinco horas enchufado a la pantalla.

“Los padres no se animan a que sus hijos jueguen en la calle, por inseguridad. Son generaciones que no van a plazas ni andan en bicicleta”, explica Alicia Alfonso, médica generalista del programa que funciona en el Hospital Pediátrico.

Otra línea de trabajo se desarrolla con las cantinas de las escuelas. “Tratamos que los quioscos ofrezcan productos saludables y que éstos se vean bien. Después, atrás, quizás pongamos golosinas. Pero no es fácil porque las empresas regalan las heladeras o los exhibidores y entonces tenemos publicidad encubierta”, agrega Alicia Mombrú, coordinadora del Programa de Alimentación Saludable de la Dirección de Enfermedades Crónicas No Transmisibles.

Charlas con los padres, plazas saludables y programas de educación física gratuitos son otros ejes de acción. “Trabajamos con los clubes de barrio y con los municipios para difundir las actividades que se pueden hacer gratis o por poco dinero. Tratamos de instalar las pausas o el uso de la bicicleta. De cambiar algunos hábitos”, agrega Mombrú.

Desde distintos frentes se intenta dar batalla a una de las más críticas epidemias infantiles de nuestro siglo.

Aunque suene a quijotada.