Conversamos con Chanti, antes de su charla en la Feria Infantil del Libro de Córdoba.

Por Gonzalo Toledo.

Continúa a toda máquina la marcha de la Feria Infantil del Libro, que en esta décima edición se desarrolla en el Centro Cultural Córdoba de la avenida Poeta Lugones 401, con entrada libre y gratuita.

Además de la exposición y venta de libros, la Feria tienen un extenso cronograma de actividades, relacionadas a la lectura.

En ese marco, este viernes se destaca la presencia de Chanti, que vienen a dar una charla dibujada y a presentar sus libros.

Esto será a partir de las 17, con entrada libre y gratuita.

En la previa, le enviamos algunas preguntas a este dibujante muy seguido por los pequeños lectores.

¿De qué se ríe Chanti?

Me río de muchas cosas. Me río mucho de mí mismo, lo que me permite crear situaciones humorísticas para mis historietas. Para hacer humor uno tiene que saber reírse de sí mismo, eso es tener sentido del humor. También, me hacen reír los niños, con su pensamiento espontáneo y sus salidas geniales. Y otra de las cosas que siempre me hizo tentar es cuando, por un acto solemne, uno no se puede reír. La risa es subversiva, cuanto más prohibida esté, más fuerte saldrá a ganarse un espacio.

¿De qué se reía Chanti cuando era pibe?

Cuando sos chico no te reís mucho de vos mismo. Pero te reís de las cosas que salen de lo normal, de lo que te han enseñado, ir en contra de la autoridad, de eso que te obligan a hacer. También del absurdo porque los chicos tienen mucha imaginación. Y de lo escatológico, eso nunca falla.

¿De qué se ríen los niños de hoy, los nativos digitales?

Aunque uno no lo crea, se ríen de las mismas cosas que los niños de antes. Hace poco estuve en España presentando mi primer libro de Mayor y menor, y dando charlas en escuelas con diferentes niveles socioculturales, y me dí cuenta que los chicos se reían de las mismas cosas que aquí en Argentina. Y con respecto a las edades, cosas que les hacían gracia a mis primeros sobrinos, le hacen gracia igual a mis últimos sobrinos y tienen más de 20 años de diferencia. Dicen que el humor es el idioma universal, y así lo creo.

Que la pobreza tenga cara de niño es algo que duele. ¿Podremos soñar con un día en que esto no sea así?

Los estados deberían garantizar que todos los niños tengan las mismas oportunidades. Que estén bien alimentados y educados. Duele ver que existe esa injusticia en niños, que son los más inocentes. Ojalá algún día podamos pensar más en los próximos (los próximos que heredarán el mundo), para que ellos sean los protagonistas del gran cambio. Como decía Mandela: “La educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo”. Por eso, a pesar de las malas noticias que vemos a diario, debemos hacer creer a los chicos que un mundo más justo es posible. Y después… creer en ellos.

Horarios. Hasta el domingo 23 de julio, la Feria abre de lunes a sábados de 10 a 20 y domingos de 15 a 20.