Un estudio afirma que la frecuencia en la asistencia a previas incide en el consumo riesgoso de alcohol, y conlleva consecuencias negativas. Aconsejan a los papás retrasar el inicio de la ingesta.

Por Laura Giubergia.

El tardío ingreso a los boliches o eventos nocturnos, más el elevado costo de las bebidas que se venden in situ, propicia la realización cada vez más arraigada de “previas”: reuniones en casas particulares para esperar que sea la hora de salir, bebiendo tragos con alcohol comprados a menor precio del que cuestan en las barras.

Angelina Pilatti, investigadora del Conicet, estableció en un estudio reciente que la frecuencia y cantidad de consumo de alcohol en “previas” se relaciona con una mayor frecuencia de consumo riesgoso de alcohol y con problemas experimentados a causa del mismo.

Pilatti apuntó, además, que mientras más temprano se inician los adolescentes en el consumo, es más probable que ese consumo escale en el tiempo. “Es un fenómeno probabilístico”, agregó la coordinadora del grupo de investigación en conductas adictivas durante el desarrollo de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Toman más

Para el trabajo –realizado con la colaboración de Paula Etkin y Eugenia Urioste Parra- fueron encuestados 493 jóvenes, y entre los resultados se observa que quienes se iniciaron tempranamente en el consumo, a los 14 años o antes, beben más cantidad de alcohol durante las “previas” que aquellos que empezaron a tomar después de los 15 años.

Así, mientras que el promedio de consumo en “previas” fue de 5,59 medidas de alcohol –el equivalente a 1,84 botella de cerveza o a 5,5 copas de vino (ver tabla de equivalencias)-, quienes se iniciaron antes de los 14 años bebieron 6,58 medidas –igual a 2,17 botellas de cerveza-. Y aquellos que empezaron a beber después de los 15 años bebieron 5,11 medidas, o el equivalente a 1,7 botella de la misma bebida.

Del estudio se desprende, también, que los varones asisten a más “previas” que las mujeres, y que consumen significativamente más alcohol, siendo el promedio de consumo de las mujeres de 4,84 medidas (o 1,6 botella de cerveza), y el de los varones de 6,83 (o 2,25 botellas).

“El principal objetivo de las ‘previas’ es consumir alcohol, y la particularidad es que se consumen grandes cantidades en poco tiempo, algo que resulta altamente peligroso”, precisó Pilatti, y consideró que es un contexto que propicia el consumo hasta la ebriedad.

La investigadora señala que Argentina es el quinto país de América con mayor consumo de alcohol per cápita, que el 80 por ciento de los adolescentes y el 93 por ciento de los jóvenes estudiantes manifiestan tomar alcohol, y un poco más de la mitad presenta consumo riesgoso.

Riesgo

 “El estudio sugiere que la asistencia a este contexto recreativo de la ‘previa’ sería en sí mismo un factor de riesgo para el involucramiento en trayectorias de consumo problemático de alcohol”, explica en sus conclusiones la investigadora.

Y aporta: “Los resultados también desacreditan la extendida noción popular de que, al menos ocasionalmente, puede ser adecuado aprobar la realización de la ‘previa’ por parte de padres o cuidadores, a fin de que el consumo de alcohol ocurra en el contexto aparentemente seguro del hogar”.

Sobre este punto, Pilatti enfatiza que no hay evidencia científica que avale la creencia de que se puede enseñar a los adolescentes cómo consumir alcohol. “Por el contrario, mientras más se retrase el inicio en el consumo, menor es la probabilidad de desarrollar consumos problemáticos”, explicó.

Consecuencias negativas

En el formulario de encuesta, los jóvenes consultados debían completar si habían experimentado a causa del consumo de alcohol alguna de las casi 50 consecuencias negativas listadas, que iban desde haber sentido resaca, hasta haber sufrido un desmayo o haber mantenido relaciones sexuales sin protección.

Más de la mitad de los encuestados manifestó haber dicho o hecho cosas vergonzosas, haber bebido más de lo que había planeado y hasta no recordar parte de lo sucedido la noche anterior, además de haber sentido resaca.

El 13 por ciento dijo haber tenido relaciones sexuales que luego lamentó, el 11 por ciento manifestó no haberse cuidado para prevenir enfermedades de transmisión sexual ni embarazos, igual porcentaje expresó haber conducido un auto habiendo tomado alcohol, y un 10 por ciento señaló haberse despertado en algún lugar inesperado.

Prevenir es posible

“Los padres tenemos que poder desalentar el consumo del alcohol, y promover ‘previas’ sin alcohol, porque el daño lo ocasiona la sustancia, no la reunión ni los amigos”, apunta Patricia Del Zotto, doctora en psicología y magister en Drogodependencia.

“En las ‘previas’ se da un consumo intensivo, abusivo, peligrosos y riesgoso. Es difícil hacer una contracultura, pero es posible prevenir como se ha hecho con el tabaco, que sin ser una sustancia prohibida se ha acotado y desalentado”, explica la especialista, que realizó una tesis doctoral evaluando el consumo de alcohol en “previas”.

Del Zotto remarca que suelen realizarse durante las “previas” juegos orientados al consumo intensivo de alcohol, con el fin de emborracharse.

“Detecté también que los jóvenes que hacen ‘previas’ son de clase media acomodada, con padres afectuosos pero permisivos, laxos en la demarcación de límites”, detalla, y pone el acento en la necesidad de control por parte de los padres.

Asimismo, considera que el ejemplo de los padres sigue siendo de gran influencia para el comportamiento de los jóvenes: “El consumo de los padres predispone favorablemente hacia el consumo de alcohol, aunque incluso los padres emitan mensajes explícitos en contra de este comportamiento”, concluye.