En plena era consumista, las personas tienden a acumular cosas. Sin embargo, descartar lo que no se usa permite alcanzar el bienestar del orden. Por qué es importante que los bienes circulen.

Ropa que no se usa, prendas que quedaron chicas, zapatos pasados de moda, muebles que no guardan nada, papeles acumulados, objetos sin utilidad. En cada casa, en cada mundo, seguro hay algo que no se emplea hace tiempo. 

La mayoría de las personas tiene tendencia a comprar cosas que no siempre necesita y a acumular. Con el tiempo, muchos van también desarrollando una incapacidad para descartar aquello que se va juntando y no se usa.  

Descartar lo gastado, lo que perdió el color y el brillo, permite que entre lo nuevo. Limpiar los cajones, los estantes, la pieza del fondo, el garaje, desahoga y da amplitud visual.

Alejandro Corbalán, director de la Asociación Argentina de Counselors, afirma que es bueno que los bienes circulen. “Dar lo que ya no usamos más nos va a producir placer, sobre todo si pensamos que hay otra persona que sí lo necesita y que lo puede disfrutar tanto o más que nosotros. De esa manera, nuestro objeto sigue su camino en otras vidas, se transforma y, de alguna manera, nos trasciende” explica.

Cuando las personas guardan cosas, las ocultan de su vista, las esconden para que no se vean, en realidad están perdiendo mucho tiempo y ni siquiera se preguntan si tiene algún sentido personal conservarlas, si esa conexión con el objeto guardado es verdaderamente positiva.

SOLTAR

En estos tiempos de pleno consumismo, de llenarse de cosas, la propuesta del counselor es “descargar”, que no significa soltar solamente, sino quitar la carga que pesa, limita y detiene. “Entonces, es útil preguntarnos cuál es el beneficio que obtenemos al estar cargados de cosas”, aconseja el especialista.

Vivir en espacios que permiten sentirse liberado, que dan bienestar y alegría, es un objetivo fácil de cumplir si cada uno se da la oportunidad de quedarse sólo con lo que le sirve para ser feliz.

“Pensemos qué es lo que podemos hoy descolgar de nuestras perchas, sacar de nuestros cajones, de nuestra casa, de nuestro presente, para así poner más orden, más espacio, más luz y lograr por fin el bienestar en nuestras vidas”, recomienda Corbalán. 

Poner orden

» Pensar dos veces antes de adquirir un nuevo objeto.

» Revisar periódicamente el ropero y los muebles y descartar lo que no se usa.

» Las culturas milenarias aseguran que para adquirir una cosa, primero hay que dar dos.

» Una de las prácticas más conocidas del Feng Shui es la limpieza de objetos para desprenderse de lo que ya no se utiliza.

» Retirar lo viejo deja espacio para lo nuevo.

» Aferrarse a las cosas las transforma en una carga, impide avanzar.

» Soltar es abrir las manos y dejar ir, es liberar.

Que se vaya

Si se reemplaza un objeto, prenda o elemento, hay que hacer circular el anterior. Es muy enriquecedor darle un nuevo destino a lo que ya no se usa.