La Academia Solidaria de Arte brinda clases gratuitas a chicos mayores de 13 años, pero los alumnos deben retribuir con acciones solidarias. Un espacio para que los jóvenes sean escuchados.

Por Gabriela Martín.

Erase una vez un grupo de jóvenes con deseos de transformar el mundo. Un grupo de amigos que subían al escenario a despuntar su vicio rockero, pero que un día tuvieron la iniciativa de transformar “sus quejas” en acciones para la comunidad. Y así nació la Asociación Civil Rosas y Espinas, un espacio que permitió generar otro: la Academia de Arte Solidario (ASA).

Desde hace 10 años, la ASA brinda clases gratuitas de instrumentos y otras materias vinculadas al arte en su sede de Villa Allende, pero desde el año pasado cuenta con el apoyo de la Agencia Córdoba Joven, ayuda que le permitió abrir otras cinco escuelas en distintos puntos de la ciudad de Córdoba.

La iniciativa no sólo busca formar a los jóvenes en las distintas disciplinas; además, propone fortalecer sus valores, abordando temas vinculados a los derechos de niños y jóvenes, estimulando la inclusión social, y favoreciendo el desarrollo de la autoestima y la confianza en uno mismo. Los chicos deben asumir dos compromisos: una devolución solidaria y la participación en una materia llamada consolidación de valores.

“El acceso a las materias que se dictan en la Academia es sin costo, pero todos deben participar en una asignatura que se llama consolidación de valores. Allí los chicos tienen voz, se expresan, hablan de ciertos temas que los atraviesan (violencia de género, sexualidad, adicciones, relación con los padres, autoestima, vocación), tienen su propio espacio”.

Martín Gómez, director de la Academia Solidaria de Arte.

Y continúa: “Pero como siempre fuimos críticos del asistencialismo per se (por sí mismo), dijimos: ‘los chicos tienen que pagar’. Entonces, implementamos devoluciones solidarias. Los alumnos retribuyen con distintas acciones en hospitales, geriátricos, escuelas, centros vecinales y, de esta manera, se transforman en voluntarios”.

¿Cómo se lleva a la práctica esta particular forma de pago? Dos o tres veces al año, se organizan eventos solidarios a los que todos los integrantes de la ASA tienen obligación de asistir. Puede ser en una escuela, en un geriátrico o en un hospital, en cualquier institución que necesite de una mano y que esté cerca de la sede a la que los alumnos van a clases.

Consolidación de valores

Los alumnos arman su currícula como quieren; pueden elegir guitarra, teclado, pintura, dibujo, teatro, entre otras; pero, a consolidación de valores tienen que asistir sí o sí. El formato es el de una charla semanal que se da en la última hora de clase y en la que participan estudiantes, profesores y voluntarios. Se conversa sobre temas de interés con dinámicas atractivas y divertidas.

“Cuando arrancamos con esta metodología muchos me decían que los chicos no se iban a poner a hablar una hora de valores; menos que iban a ir a realizar una acción solidaria un sábado a la mañana o pasarse toda una jornada en un hospital pero pasó todo lo contrario. Los adolescentes entendieron al toque, se sintieron valorados y no hubo necesidad de insistir con el tema de la obligatoriedad”, cuenta Martín.

Y agrega Paulo Cassinerio, presidente de la Agencia Córdoba Joven: “Cuando Martín me invitó a asistir un viernes a la noche, con un frío terrible, pensé que me iba a encontrar con otra cosa. Quedé totalmente sorprendido, el sistema me pareció genial y en la charla se escucha al joven, se lo respeta y no se lo juzga. Me pareció fabuloso que hubiese 180 chicos en una misma sede después de aprender guitarra, dibujo, canto, baile”.

Ese fue el momento decisivo para que el titular de la Agencia Córdoba Joven tomara la iniciativa de apoyar este proyecto. “Ese día dije: ‘yo no puedo no apoyar a este grupo de gente que lleva adelante una tarea de inclusión total con la juventud”.

Inscripciones abiertas todo el año

La oferta académica es para chicos mayores de 13 años (sin límite de edad) y la inscripción es libre y abierta. Los jóvenes pueden incorporarse en cualquier momento del año y los profesores saben que tienen que hacer todo lo posible para incluirlos.

“Ser profe de la ASA tiene ciertas particularidades. Hay que buscarle la vuelta para que el chico se sienta incluido, se sienta aceptado, se sienta estimulado y de última el año que viene retomará desde cero todo el año”, aclara Gómez.

Y cierra: “Tampoco hay una nivelación porque tratamos de garantizar siempre el primer acceso a todo este conocimiento artístico. Ahora estamos trabajando para generar nuevos convenios con algunas otras instituciones (como La Colmena o Academia Yamaha) para que los chicos que se destaquen puedan continuar sus estudios. De todos modos, la ASA provee una clase de estímulo integral educativo vehiculizado por el arte. No es el arte en sí mismo, sino todo lo que genera, el vínculo con el otro. En muchas sedes se juntan un chico de un barrio cerrado con uno de un barrio marginal, uno que va a la escuela con uno que nunca lo hizo. Esa horizontalidad es lo más importante”.

Cómo, cuándo y dónde

Las clases son gratuitas, grupales y duran una hora. Quienes deseen participar pueden acercarse a la sede más cercana y completar una planilla con sus datos personales. Si el interesado es menor de edad, la inscripción debe llevar la firma del padre, madre o tutor.

Las inscripciones se mantienen abiertas durante todo el año en todas las sedes.

Los lunes se dictan clases en la sede de barrio Müller (Feliciano Chiclana 3543). Teléfono: 351 2399587.

Martes: sede barrio Los Fresnos (Manzana 17, lote 8). Teléfono: 351 5576220; sede Marqués Anexo (F Suárez 3760). Teléfono: 351 7679191.

Jueves: sede Agencia Córdoba Joven (Hipólito Yrigoyen 494, Nueva Córdoba). Teléfono: 351 5525058; sede Barrio Cáceres (Corro 1927). Teléfono: 351 7679191.

Viernes: sede Villa Allende (Caseros 76). Teléfono: 351 3764417.

Qué estudiar

Batería, teclado, guitarra, bajo, güira, dibujo, folclore, canto, teatro, danzas urbanas, manga (dibujo de comics) y consolidación de valores.