Por Laura Giubergia. Julia dio a luz en la casa de la partera Mafalda Journade, en octubre de 1974, pero nunca pudo verle la cara a su bebé porque se lo quitaron al nacer. Junto a Herman@s del Alma, encontró a su hija.

“Yo lo vi, era una criatura de unos 4 kilos con pelo morocho y lacio, pero no lo pude ni abrazar, así como me lo sacaron se lo llevaron”. En septiembre de 2014, Julia contaba el desgarrador recuerdo que guarda sobre el día en el que fue mamá.

De esos días tan oscuros, de tanto miedo y sufrimiento, Julia atesoraba sólo unas pocas certezas: había parido el 8 de octubre de 1974, en una casa de barrio General Paz, con la atención de una partera llamada Mafalda Journade, “la maldita” que se quedó con su bebé.

Esas pocas certezas que Julia puso en manos del grupo “Herman@s y Madres del Alma”, se convirtieron hace unos meses en un ADN positivo con una mujer de ahora 42 años, madre de seis hijos, que vive en el conurbano bonaerense.

“Fue un año y medio de investigación, de manera muy manual, gracias a que el Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba abrió sus puertas a la búsqueda de estas personas que habían pasado por la casa de Mafalda Journade: como bebés nacidos y entregados por la partera, o como mamás que parieron a sus hijos ahí y les fueron quitados”, resume María Gracia Iglesias, madrina de la agrupación “Herman@s y Madres del Alma”.

El caso de Julia es el segundo en el que se pudieron atar los cabos de una mamá despojada de su bebé al nacer con un hijo, adoptado en condiciones irregulares, entregado por Mafalda. Pero el primero investigado íntegramente por la agrupación.

Familia ampliada. “Julia encontró, no sólo a su hija Cristina, sino también a sus seis nietos. Viven en el conurbano bonaerense, pero tienen planes de mudarse a Santiago del Estero, donde ella vive”, cuenta con la emoción a flor de piel María Gracia.

Cuando encontraron a Cristina, a mediados de 2016, supieron que ella estaba al tanto de la adopción. “Sabía que había sido adoptada, pero no estaba en la búsqueda de sus orígenes. Sus padres de crianza le habían blanqueado la situación cuando tenía unos 10 años”, explica María Gracia, y acota: “Hicimos el análisis de ADN porque había que hacerlo, pero al verla supimos que era hija de Julia porque son muy parecidas”.

Ya con los resultados que confirmaban la maternidad, Julia viajó al encuentro, en Buenos Aires. “Fue tan emocionante ese momento. El sentimiento de familia fluyó desde el minuto cero. Fue un encuentro reparador, impactante. Hermoso”, describe.

Tan potente fue el sentimiento de familia que Julia, que había ido a conocer y compartir unas horas con su hija, terminó quedándose cuatro días. “Se quedó ahí, en la casa de Cristina, conociéndose con ella y con sus nietos”, contó.

Las mujeres pasaron horas narrándose vidas que transcurrieron separadas pero estaban destinadas a estar juntas. Cristina, el nombre con el que los padres de crianza bautizaron a la hija de Julia, es el mismo nombre que tenía su mamá.

Mellizos. A Julia, en tanto, algo en su interior le dice que también fue madre de un varón. Y a Cristina, cuando le blanquearon la adopción, también le hablaron de un hermano mellizo. Esta historia, la del encuentro, es también la continuidad de la búsqueda.

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Animate. La agrupación “Herman@s y Madres del Alma” suma ya 52 integrantes: 20 mamás a quienes les quitaron a sus bebés, y 32 hijos e hijas que buscan a sus padres biológicos.

Con calidez y sin juzgamientos, intentan que personas que hayan pasado por ahí tomen el valor de buscarse. “Es importante que vengan hij@s, mamás y padres de crianza, todos pueden sumar”, dice Iglesias, una psicóloga ligada a la defensa de los Derechos Humanos que asumió el rol de “madrina”.

Si creés que podés contribuir a la búsqueda, comunicate con el (0353) 155-635109 (Villa María) o con el (0351) 155-959504 (Córdoba), o al Facebook

Entregados por Mafalda. “Herman@s y Madres del Alma” es el nombre inclusivo de un grupo que, formado a principios de 2014, busca encontrar las raíces biológicas de personas adoptadas en condiciones irregulares con la intermediación de la partera Mafalda Journade, entre 1960 y 1985.

Journade murió en 2012, y con ella se fueron secretos vinculados a la identidad de cientos de personas. Ella había convertido su casa en una clínica en la que atendía partos, y entregaba o vendía a los bebés.