La bailarina argentina, figura del Royal Ballet de Londres y una de las más destacadas en el mundo, vuelve al país y, por cuarto año, se presentará este sábado en una gala solidaria y gratuita en San Martín. (De La Razón)

Por Paula Conde

​​Marianela Núñez es desde hace veinte años bailarina del Royal Ballet de Londres y una de las argentinas más destacadas y queridas fuera del país. Pero sus primeros pasos de baile, sus primeras zapatillas de punta, su primer tutú de bailarina, todo eso, ella lo vivió en San Martín, donde nació, creció y aprendió a bailar.

Por eso, desde 2014, esta talentosa mujer de 35 años, que el año pasado bailó “Onieguin” en el Teatro Colón, vuelve al país para presentarse en una gala solidaria que ella misma organiza y cuenta con el apoyo de la Municipalidad de San Martín: “Fue un proyecto que nació con mucho amor y me pareció súper especial la combinación de poder brindarle al público un espectáculo gratuito, a la vez que compartir arte y mi pasión por la danza y ayudar a quienes lo necesitan”, dice Marianela, de agenda completa los 365 días del año.

La gala, que será a beneficio del Hogar de Niños María Luisa, que alimenta a chicos de entre 3 y 18 años, se realizará este sábado, desde las 19. Será la cuarta oportunidad para ver allí a esta genial bailarina en la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester, donde estará bailando, entre otros fragmentos de reconocidas obras, “El corsario”, “Kicho”, “Coppelia” y “Cometa”, una pieza muy especial, creada exclusivamente para ella, cuyo coreógrafo es el bailarín Alejandro Parente, también pareja de Marianela.

Allí, nada más y nada menos que en su San Martín natal, será el estreno mundial. Marianela siempre quiso ser bailarina. La más chica y la única nena de una familia de cuatro hermanos, tomó sus primeras clases en San Martín con Adriana Stork (quien también la ayuda en esta gala) y rápidamente entró al Instituto del Teatro Colón. A los 12 años, ya estaba de gira por el país y a los 15 ingresó al Royal Ballet de Londres, ciudad en la que vive desde entonces: “Lo que la danza me brinda es infinito. Gracias a la danza, mi vida está llena de inspiración diaria. El amor y la pasión que siento por este arte maravilloso es gigante. Con la danza, pude cumplir todos mis sueños”.