Así lo manifestó el ex subcomisario Hernán Kovacevich, procesado como miembro de una asociación ilícita pero excarcelado por decisión de la Justicia. 

Un ex subcomisario de la seccional 35 de la Policía de la Ciudad, cuyo relato sirvió para la detención de los ex jefes José Pedro Potocar y Guillermo Calviño, denunció un vínculo de uniformados investigados por corrupción con la barra brava de Boca Juniors.

Se trata del ex subcomisario Hernán Kovacevich, procesado como miembro de una asociación ilícita pero excarcelado por decisión de la Sala Séptima de la Cámara del Crimen.

En una ampliación de declaración indagatoria, Kovacevich dijo que sabía de las irregularidades que se cometían en la Comisaría 35 pero que no hizo la denuncia por temor a represalias del ex titular de esa seccional, comisario Norberto Villarreal, hoy prófugo.

“Hacía alarde de que su cuñado estaba en la barra de Boca, no sé su nombre”, declaró Kovacevich ante el juez de instrucción Ricardo Farías y el fiscal José María Campagnoli.

De esa manera, abrió una nueva línea de investigación en la causa, que hasta ahora no había aparecido: el supuesto vínculo de comisarios de la Policía de la Ciudad con grupos violentos de hinchadas de fútbol.

“El comisario Villarreal me iba cerrando las puertas dado que al haber discutido por las irregularidades que él cometía no me quería dejar ir”, explicó el ex subcomisario.

El subcomisario Kovacevich declaró en la causa que cuando Villarreal se hizo cargo de la seccional le indicó que “había que armar algo con los trapitos para cobrarles en los partidos, ya que había sido puesto en la jefatura de esa comisaría por el comisario mayor Potocar y el comisario inspector Susana Aveni”, también detenida.

Kovacevich padeció una intimidación en su casa, cuando un auto oscuro y sin identificación circuló reiteradamente por la puerta y, al salir, encontró un crespón negro colgado del picaporte.

El ex oficial aportó, además, recortes periodísticos en los que “se puede observar a personal policial los cuales por haber denunciado irregularidades y delitos que tomaron conocimientos en sus respectivos destinos fueron víctimas de represalias tales como amenazas, tiroteos y actuaciones administrativas a fin de perjudicar su carrera policial”.

“No realicé la denuncia por miedo de que se atente contra mis hijos menores de edad, algún otro familiar ya que las personas involucradas hacían alarde de su conexión con oficiales de alto rango los cuales podrían haber realizado alguna maniobra hacia mi persona o familiares”, declaró.