Se harán de septiembre a diciembre y habrá que cumplir con varios puntos para llevar adelante el festejo. 

Los festejos de egresados de fin de año tendrán más controles este año en la Ciudad de Buenos Aires y municipios del conurbano bonaerense. En la Capital, para hacerlas más seguras, la Agencia Gubernamental de Control (AGC) puso como obligación hacerlas entre septiembre y diciembre y el requisito de que haya “cinco padres designados como responsables”.

Por otro lado, el evento tendrá que ser en alguna de las 153 discos inscritas en el Registro Público de Locales Bailables, los denominados Clase C.

Según un informe que publicó Clarín, la AGC dispuso que “solo puedan hacerse entre los meses de septiembre y diciembre. Junto a la declaración jurada, los cinco padres responsables tienen que acreditar las partidas de nacimiento autenticadas de sus hijos que, además, tienen que ser alumnos de la institución que hace la fiesta”.

Diez días antes del festejo, el boliche debe pedirle a la AGC un permiso especial incluyendo esa documentación, más un contrato con la firma de todos los padres detallando fecha, hora y cantidad de asistentes.

En la Cámara de Empresarios de Discotecas de Buenos Aires (Cedeba) calcularon que en 2017 se realizarán 300 fiestas de egresados. El valor de organizarlas oscila entre $120.000 y $150.000.

El consumo de alcohol

Por ley, la comercialización de estas bebidas está prohibida a menores, pero los chicos tienden a juntarse hacer “la previa” antes de la fiesta, por lo que ya llegan borrachos al boliche.

Nuestros inspectores van a todas las fiestas informadas, para verificar las medidas de seguridad del lugar, que se cumpla con la prohibición de la venta de alcohol, que la cantidad de vigiladores sea la exigida y que los representantes del local y los padres estén presentes”, detalla Ricardo Pedace, director de la AGC. Por su lado, los padres responsables y las autoridades del boliche deben asegurarse que no circule alcohol adentro del establecimiento.