Abel Pintos, íntimo: tocar en River y terminar el secundario



El bahiense no oculta para nada su felicidad por los shows en el Monumental. (de La Razón)

Por Darío Doallo (ddoallo@larazon.com.ar)

El escenario en Cosquín y los distintos festivales del interior, el Gran Rex, el Teatro Ópera, el Luna Park, el Único de La Plata… Abel Pintos recorrió y llenó todos los escenarios posibles del país en múltiples oportunidades.

Pero ahora le llegó el momento de dar un paso más allá en su carrera, por lo que representa simbólicamente tocar en River y además por la convocatoria (se esperan 80 mil personas en dos noches).

“River es un lugar enorme, pero la idea es convertirlo en un teatro muy grande. Por eso vamos a colocar el escenario en un costado, de esta forma resignamos algunos tickets pero ganamos en comodidad y cercanía”, cuenta Abel sobre los esperados shows del 16 y 17 de diciembre en el Monumental.

“Me sirvió mucho la experiencia del Único para lograr vivir con la misma intensidad los momentos más introspectivos y los más eufóricos”, agrega el cantautor bahiense, que reconoce que todos los días le dedica un momento puntual al armado de los shows, que le gusta estar en todos los detalles, aunque siempre intentando no entrometerse en el trabajo de cada área: “Son muchas cosas y me gusta estar en todo”.

En tu caso, el cantar en un estadio siempre fue un objetivo concreto al cual apuntaste…

Sí. Poder hacer un concierto en un estadio al aire libre significa la oportunidad de festejar y sellar algo. Además el concepto del show ideal para un estadio al aire libre. Considero que la relación que tengo con el público está en un momento que merecemos, después de tantos años, ponerle un sello y colgarnos una medalla.Tocar en River para un músico es una medalla, no hay dudas.

¿Va a ser un show especial en cuanto al repertorio, a los invitados y puesta en escena?

No vamos a hacer una presentación típica de “11”, sino que los nuevos temas van a competir con los más clásicos. Va a ser un concierto de muchas canciones, pero no súper largo. Después extendí muchas invitaciones pero dependerá de que puedan por la fecha. Muchos quieren estar ahí para acompañarme. Y la puesta en escena se magnifica porque todo se sobreestimula. Se me dio por sacar las pantallas de adentro del escenario, y ahora la cosa pasa por algo más lumínico. Como espectador siento que está muy usado todo el tema de las pantallas y proyecciones.

Tu primer disco (“Para cantar he nacido”) lo grabaste en 1997 por lo que River marcará 20 años de carrera. ¿Se viene algún cambio después de estos shows?

Sí, estos eventos te movilizan mucho. Si no es un cambio, ahora vas a buscar una nueva forma de experimentar lo que viene. Mi próximo paso va a ser un nuevo disco, sin dudas, previo a una gira por el exterior. No sé cuando va a salir, pero estoy seguro que lo quiero trabajar desde la producción y la logística de un modo que nunca lo trabajé antes. Eso me sugiere más tiempo, parar un poco. Y lo necesito porque quiero seguir llegando a vivir cosas como las que voy a vivir en River. Y para vivir eso entiendo que hace falta seguir aprendiendo cosas y seguir reinventándote.

Así como Abel Pintos es una máquina de cumplir sueños, también tiene algunas cuentas pendientes. Y sorprende al destacar una: “Sigo queriendo terminar el secundario para después estudiar algo a nivel universario. Eso me gustaría mucho”.

¿Cuanto te falta?

Algunas materias de cuarto y otras de quinto. Sería un año más o menos.

¿Y qué te falta para tomar la decisión de arrancar?

Yo soy un poco “vieja escuela” y esto de rendir por internet no me cae lo más natural posible. Me gustaría encontrar el momento para estudiar y pedir mesa con el profesor enfrente. Soy romántico de esas cosas. Eso es una meta personal y también artística, porque quisiera estudiar Letras y de esa manera adquirir herramientas para apoyar lo más intuitivo mío y por ahí editar algún libro en algún momento.

Otro de los objetivos por el que se te ve luchando es lograr que tu música llegue a más países…

Hace cuatro años que estamos acercándonos de a poco y por eso “11” es el primer disco que se editó afuera. Entiendo que llegar a otros países es complejo, más teniendo en cuenta que mi forma de construir mi carrera es personal.

¿En qué sentido?

En cuanto a mi forma de abordar las cosas que quiero hacer. Por ejemplo, en España o México les cuesta entender que no tengo problema en ir a tocar para 200 personas. No necesito saber que voy a cortar mil tickets para ir a tal ciudad. Y eso les cuesta porque me dicen ‘vas a tocar en River y acá tocarías para 100’. Pero son dos realidades distintas. Ahora entendieron que a mí me gusta construir las cosas de a poco. El año pasado hicimos varias cosas y ahora se editó el disco y es súper satisfactorio. Además fui en mayo a tocar en Madrid y Barcelona a salas muy grandes y fue muy bonito porque hace un año canté en un barcito.