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El actor regresa hoy a la tevé en la piel de un maestro de danza clásica. Para este papel, se preparó un año con un ex bailarín del Colón y se introdujo en su mundo. (De La Razón)

Por Laura Natale
lnatale@agea.com.ar

Es el maestro de los maestros, Chávez. Le da pudor reconocerlo (“Colaboro con la formación de actores”, corrige él). Metódico, puntilloso (“Paranoico, mejor”, agrega), en el papel que le toque interpretar, Julio Chávez da cátedra. Esta noche arranca la ficción “El maestro” (El Trece), en la cual se pondrá en la piel de un profesor de danza clásica, una ex estrella internacional, que está retirado de los escenarios y da clases en un club de barrio. Para este rol, el actor se preparó durante un año con Raúl Candal, quien fue primer bailarín del Colón.

¿Cómo te preparaste para entrar en este mundo que no era tan conocido para vos siendo tan puntilloso?

Antes, quiero hacer un descargo de nosotros, los actores. Habla muy mal de nosotros que se sorprendan porque uno trabaja, yo querría modificar eso. No soy yo el único que trabaja. Muchos actores lo hacen. Yo tengo la suerte de tener un espacio donde eso se ve, porque he podido expandirme y he tenido algún que otro éxito y entonces mi trabajo no sólo se ve, sino que también se valora. Pero, ¿tan mal estamos que uno sorprende cuando hace su trabajo? Es como si cuando el plomero se va, lo felicites por el cuidado que ha tenido con la canilla.

Bueno, no todos los papeles requieren de la misma preparación.

Es cierto. Adrián me llamó para contarme del proyecto. A las dos semanas yo estaba buscando profesor sin saber si se iba a hacer el proyecto. Es que si yo me empiezo a formar cuando firmo contrato… no llego. Si lo hago antes y la idea queda en la nada, tal vez me formo al pedo. El riesgo también forma parte de un gusto que uno se da. Soy un hombre de 61 años, tengo que poner el cuerpo nuevamente y despertarlo a una actividad desconocida. No quiero que el que me vea diga: ‘Ese no enseñó nunca en su vida’. Me tengo que preparar… “El maestro” es el gusto del camelo. Pero aunque lo que haga siempre sea un camelo, igual me tengo que preparar.

¿Y aprendiste a bailar?

¿Te muestro?, je. No sabía nada de baile, menos de danzas clásicas.

¿Cómo fue la experiencia?

Extraordinaria. Yo tengo un alumno interno y cada vez que me presentan un maestro, está contento. Para mí, el vínculo maestro-alumno es entrañable, es una relación más constitutiva que la de padre e hijo. Cuando empecé a ir al colegio sentí que había un vínculo que me iba a constituir de una manera más potente. Por la admiración, la rigurosidad, el enamoramiento, la conquista. Para mí en el aprendizaje hay mucho de seducción.

¿Cómo reaccionás ante la admiración ajena, en especial de colegas?

Mmm… Tu admiración hacia mí no es el contagio de nada importante. En todo caso, puede ser el vehículo para que vos mires lo que yo miro con admiración. Una vez un colega me halagó por algo: “¿Cómo hacés?”, me dijo. Haciéndolo todos los días. No valorándolo en el momento que lo veo. Porque yo también puedo mirar un abdominal de un pibe del gimnasio y decirle: “Flaco, ¿cómo hacés? Vengo y lo hago todos los días, ¡boludo!”. Si admirás el abdominal, admirá el camino…

Volviendo a “El maestro”, ¿cómo fue para vos meterte en este rol, usaste de referencia a otros bailarines?

Por supuesto. A los pocos días de empezar el entrenamiento, Candal me explicaba acerca de la proyección: “hay que decirle al bailarín que proyecte a la fila 20, porque en la fila 20 empiezan los que pagan”. Me pareció extraordinario y la frase la metí en el programa. El mundo de la danza es muy particular, muy exigente, muy duro. Es admirable.

¿Cómo describirías este momento profesional que estás viviendo? Protagonizás con Suar una de las obras más taquilleras “Un rato con él”, esta nueva ficción en tele, hace poco estrenaste “Pampero” en cine…

…Que no llegó a meter ni 5 mil espectadores (se ríe). Esa es la parte atractiva de mi oficio. Cuando Adrián me preguntaba amorosamente por el estreno de mi película yo pensaba qué bueno que se interese por una peli que va a durar en los cines lo que un pedito de codorniz. Eso me gusta de él. Y mucho.

En la tele te vemos cada vez más seguido, te hiciste amigo del medio, la gente te descubrió en la pantalla y te espera. ¿Vos cómo lo vivís?

Con agradecimiento. Queriendo que nunca se termine pero sabiendo que alguna vez va a pasar. Ahora estoy muy enamorado y gustoso del momento.

¿Te preocupa el paso del tiempo?

¡Cómo no me va a preocupar! Me angustia que pasen los años. Pero no por verme viejo. Me sorprende el paso del tiempo y la capacidad de olvido que tenemos. Lo que me parece lastimoso es comunicar que mantenerse joven es un atributo. El atributo es vivir.

El maestro comienza a dar cátedra Esta noche, a las 22.45, se estrena el primer capítulo de “El maestro” por El Trece y mañana, a las 22, por TNT. La nueva miniserie de doce capítulos, con Julio Chávez, en el rol central reúne también a Inés Estévez, Juan Leyrado, Carla Quevedo y Luz Cipriota, entre otros. El libro es de Romina Paula y Gonzalo Demaría y la dirección de Daniel Barone.

Chávez interpretará a Prat, un bailarín de danza clásica retirado de los escenarios, que supo ser una estrella del ballet internacional y ahora se encuentra dando clases en una escuela de barrio. Su vida dará un vuelco por dos situaciones: en lo personal deberá hacerse cargo de su nieto. Y en lo profesional, una joven bailarina volverá a despertar su fuego sagrado. La serie completa estará disponible en Cablevisión Flow y Canal 1 HD una vez finalizada la emisión del primer capítulo en El Trece.