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¿Qué mejor que un club de barrio para festejar el cumpleaños del papá? Allí van las hijas para escuchar el esperado anunciado relacionado a la herencia... hasta que se desata la guerra. Charla con su autor y director Fernando Ferrer. (De La Razón)

Por Javier Firpo

“La obra se estrenó en enero y lleva más de treinta semanas en cartel, a sala siempre llena. Estoy muy satisfecho con esta especie de ritual dominguero que se armó. La gente queda conmovida y vuelve con amigos”. Las palabras pertenecen a Fernando Ferrer, autor y director de “La fiesta del viejo”, ese atípico y emotivo encuentro teatral, que propone el cada vez menos exótico horario de… domingo al mediodía. ¿La trama? El padre cumple años y qué mejor que hacerlo en su club de barrio, con los amigos y el amor de toda la familia. Habrá un brindis que promete pomposos anuncios vinculados a la herencia de sus hijas. “La familia, el dinero, el cariño, la crueldad y la ternura son cuestiones que me tocan muy de cerca… Suelen estar presentes porque son parte de la condición humana”, explica Ferrer, a la hora de argumentar el porqué de esta historia.

Alumno -y también amigo- de Javier Daulte y autor de otras piezas como “La payanca” y “Ranas”, Ferrer apostó por una jugada arriesgada al convocar a un numeroso elenco para “La fiesta del viejo” (Julieta Cayetina, Clarisa Hernández, Gonzalo Ruíz, Ezequiel Tronconi y Abian Vainstein, entre otros). “Es un grupo de lujo. Nos queremos, somos amigos y ellos actores profesionales que están enamorados del proyecto. Sólo haber logrado eso me enorgullece”, expresa Fernando, que reconoce que “a pesar de ser un éxito de gente somos quince y económicamente no es rentable. Ganancias no da-admite-, está pensado desde otras motivaciones y fundamentos. Igual lo sostenemos y nos permite pagar la pizza después de cada función”.

Por experiencia, recorrido y piezas realizadas Ferrer, casi sin pretenderlo, se erige en una suerte de voz de muchísimos habitantes del circuito alternativo. De esos apasionados que aman lo que hacen y son capaces de dejar todo por las tablas sin esperar una moneda a cambio, valga la figura. “Escribir, ensayar y producir son mi lugar en el mundo. Es mi modo de vivir y de dialogar con la vida. Por lo tanto no sólo no me pesa, sino que es mi fundamento más íntimo”, grafica el ambién productor de su obra inspirada nada menos que en “Rey Lear”.

El bello teatro Callejón, entre Abasto y Almagro, está edificando una impronta distintiva como la que ya logró Timbre4, un semillero consagrado. “Callejón es un espacio muy fértil y hermoso. Admiro y me enamora ese lugar desde que lo conocí hace muchísimos años, como también a sus hacedores Javier (Daulte) y Federico Buso”.

En “La fiesta del viejo”, en la que casi la estrella es su protagonista Abian Vainstein, irrumpen la avaricia y la soberbia, que se cristalizan en una profunda herida de una familia ahogada en sus propias miserias. Una paradoja si se quiere de este encuentro dominguero y hasta del pensamiento de su creador. “Vengo de hacer una versión de Hamlet (“La payanca”) y se ve que decidí seguir con clásicos. Pero no es algo planificado, Lear me venía dando vueltas y tenía ganas de trabajar con los chicos de Espacio Polonia. Shakespeare me apasiona y si bien ‘La fiesta…’ se imprime en Lear, a la vez es autónoma y se puede leer como obra en sí misma”.

¿El horario es un castigo… o es lo que había? “Siempre me la imaginé a esa hora, desde el inicio de la escritura. No fue para nada un castigo, más bien una apuesta afortunada, porque arriesgamos sin saber cómo funcionaría”.

Como dice Fernando, y queda más que claro en su puesta, un almuerzo familiar es un territorio en donde el amor habilita cualquier cosa y todo puede quedar en un precario equilibrio. Sin duda, una experiencia distinta… y recomendable.

La fiesta del viejo

COMEDIA DRAMATICA

Direc. y dramat.: Fernando Ferrer.

Dom., a las 12, en El Callejón, Humahuaca 3759.

Entradas: $200