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El gobierno jujeño busca reducir el número de empleados a fin de vender la empresa a un grupo inversor extranjero.

Trabajadores del estatizado ingenio La Esperanza, de San Pedro de Jujuy, que cumplen con un paro desde hace diez días, cortaron hoy la ruta nacional 34, en defensa de las fuentes de trabajo, ante un plan del gobierno provincial para reducir el número de empleados a fin de vender la empresa a un grupo inversor extranjero.

El corte de ruta se produce a pocas horas de la llegada del presidente Mauricio Macri a la provincia, quien esta tarde encabezará un acto de campaña en la capital provincial.

El piquete se instaló esta mañana en esa carretera, a la altura del paraje Arrayanal, próximo a San Pedro, a diez días de iniciado el paro.

El ingenio fue estatizado hace más de un año por el gobernador Gerardo Morales, tras la quiebra de la empresa, y está prevista su próxima privatización, pero antes la Provincia procura la reducción de la planta de personal, que actualmente cuenta de unos mil trabajadores, a aproximadamente 600.

“Ante la falta de respuesta por parte del gobierno a nuestras demandas, la asamblea decidió hacer un corte de ruta, hasta llegar a una solución”, anunció el titular del Sindicato de Obreros y Empelados Azucareros (SOEA), Sergio Juárez.

A la zona del corte se acercaron policías provinciales y efectivos de Gendarmería que intentaban levantar la medida, aunque hasta poco antes del mediodía no se habían producido incidentes.

Tras asumir, Morales inició un proceso de reconversión del polo productivo la ciudad de San Pedro, donde está ubicado el ingenio, a unos 65 kilómetros al este de esta capital.

El SOEA denuncia que el gobernador desconoce el acta de audiencia firmada el 12 de enero pasado por el ministro de Trabajo y Empleo provincial, Jorge Cabana Fusz, y el secretario de Trabajo Juan Ignacio Palermo, por parte del Estado; junto al diputado oficialista Fabián Tejerina, en representación del ingenio.

En ese documento, el gobierno se comprometió a pagar los salarios de los trabajadores hasta el momento en que el inversor privado se hiciera cargo del ingenio y garantizar las fuentes de trabajo hasta la venta, a pesar de lo cual cientos de trabajadores fueron desafectados de la última zafra.