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Familiares del fallecido desenterraron sus restos en el cementerio para que un hijo no reconocido del hombre no recibiera parte de la herencia. Pero su objetivo falló. (De La Razón)

Un mozo español de 60 años que no fue reconocido por su padre recibirá una herencia millonaria a pesar de que los familiares del fallecido armaron un plan macabro para evitarlo.

¿Qué hicieron? Destruyeron los restos óseos del hombre que estaban enterrados en el cementerio con el objetivo de que no pudieran hacerle la prueba de ADN, ya que temían que diera positiva. Igualmente, no pudieron concretar la misión, ya que la Justicia les falló en contra.

La noticia fue confirmada por la Audiencia de Sevilla, en España. El protagonista de esta historia se llama Esteban Marchena García, quien trabaja como camarero en Palma de Mallorca. Su mamá fue sirvienta del difunto, un empresario agrícola, y tuvieron un romance cuando ella apenas tenía 17 años.

Sin embargo, el hombre se negó a reconocerlo como hijo y a ayudarlo económicamente. Cuando murió, en 2001, tampoco le dejó algún bien en su testamento. Ante esta situación, Marchena García decidió acudir a la Justicia para reclamar lo que le correspondía.

Sin embargo, el camarero tuvo que enfrentar algunos obstáculos. Los hijos del fallecido nunca se presentaron en el Instituto de Toxicología de Sevilla para comparar su ADN con el suyo. Pero la jugada les salió mal y ahora deberán repartir con su hermano biológico un patrimonio valuado en dos millones de euros (más de 40 millones de pesos), según informó el abogado que llevó el caso, Fernando Osuna.

En 2014, un fallo judicial ya le había dado la razón a Marchena García y la Audiencia lo confirmó, luego de rechazar un recurso presentado por sus hermanos biológicos.

Esa sentencia, de un juzgado del municipio de Utrera, indicaba que en 1964 el padre tuvo que pagarle a la sirvienta una indemnización tras un procedimiento contra él por abuso.

El veredicto resalta que era conocida la relación entre el millonario y su empleada, con la que los vecinos lo vieron en múltiples ocasiones cuando ella estaba embarazada.

Además, la magistrada destaca en su dictamen que en la vista oral apreció un “extraordinario parecido físico” entre el mozo y los hijos que sí habían sido reconocidos por el fallecido.

Después de cinco años de juicio, el juzgado determinó que los familiares tuvieron una actitud “claramente obstruccionista” impidiendo las pruebas en el cadáver, que su esposa ordenó que incineraran, junto con el de otros familiares, cuando la jueza pidió su exhumación para hacerle la prueba de ADN.

Los demandados tendrán que pagar los costos de ambos juicios por un importe de 9.000 euros, explicó el abogado, quien sostuvo que los familiares adinerados actuaron con mala fe durante todo el proceso.

Con respecto al patrimonio que dejó el empresario en su testamento, el magistrado señaló que tiene constancia de que en la herencia figuran por lo menos una finca rústica y varias viviendas, aunque sospecha que pueden existir más bienes ocultos.