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La historia de la artista que fue violada y se vengó con sus pinturas

“Judith decapitando a Holofernes” es el cuadro más impresionante que se puede ver en la Galería Ufizzi, el famoso museo de Florencia (Italia) donde si hay algo que no falta, son cuadros.

La escena es de una violencia perturbadora y al verla uno solo puede pensar en las terribles cosas que deberían estar pasando por la mente de su autor.

Mayor sorpresa al ver que se trata de una mujer, Artemisia Gentileschi, algo poco frecuente en Italia, allá por el siglo XVII, cuando la pintura era patrimonio masculino.

La pintura no ahorra morbo y violencia. Vean con sus propios ojos…

Así fue como Artemisia representó el asesinato de Holofernes, un general que vivió hace miles de años en lo que hoy es Siria y cuya historia se relata en un texto deuterocanónicos de la Biblia.

Holofernes estaba asediando Bethulia, una ciudad israelita. Ya muriendo de hambre, los judíos estaban a punto de rendirse cuando una de sus habitantes, Judith, tuvo una idea.

Sedujo a Holofernes haciéndose pasar por una prostituta. Con la promesa de darle información y otras cosas, se metió en su tienda.

La historia termina con Holofernes muy borracho quedándose dormido, momento que la heroína de esta historia aprovecha para decapitarlo y volver triunfante a Bethulia con su cabeza en una canasta.

Artemisia nació en Roma en 1593. Orazio, su padre, también era artista. Renacimiento tardío en Roma, más no pudo pedir la pequeña Artemisia que vivió en un hogar que era frecuentemente visitado por los mejores pintores y escultores de la época.

Con 16 años, su padre comenzó a enseñarle el arte de la pintura y tres años más tarde dijo públicamente que su hija no tenía rival.

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