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La mejor jugadora de hockey sobre césped de la historia reveló la relación que mantiene con el trasandino Fernando González. 

“Me encantaría que fuera para siempre”. Así se refirió una enamoradísima Luciana Aymar sobre su romance con el extenista chileno Fernando González, quien llegó a estar quinto en el ranking de la ATP.

“Tenía mucha admiración por él como tenista. Lo seguía en los torneos. Nos cruzamos en diferentes Juegos Olímpicos, pero era un saludo de deportista a deportista. Es muy humilde habiendo sido el deportista que fue”, revela la mejor jugadora de hockey sobre césped de la historia en el adelanto de la nota que saldrá este viernes en la revista Caras de Chile.

“Lucha”, quien convive con “Feña” González en Santiago, dio más detalles de su relación amorosa con el exdeportista: “Los dos nos seguíamos por las redes sociales y cuando me retiré en 2014, él me mandó un mensaje privado felicitándome por la carrera que había hecho y que me deseaba lo mejor para el nuevo camino de mi vida. Yo había hecho lo mismo cuando él se retiró. Fue en el torneo de tenis que se juega en Miami donde nos dimos una oportunidad y comenzamos un proceso de conocimiento mutuo”.

Si bien está muy ilusionada con la relación que mantiene con González, al punto de haberse mudado a la tierra natal de su pareja, Aymar prefiere ser cauta: “Las relaciones se construyen a diario. Los dos ya estamos cerca de los 40. Soy de objetivos precisos, en lo laboral y en lo emocional”.

Por último, habló de la fidelidad y de la importancia de la confianza entre ambos: “Si estoy con alguien considero que está bueno serle fiel a esa persona y si no, no estés con esa persona, porque en una relación lo más lindo es el respeto, el cariño y si pasa el tema de la infidelidad uno pierde un poco eso, más allá que después se perdone, o no se perdone. Conozco parejas que se han perdonado y hoy están espléndidas y a veces están mejor que antes, pero en mi caso, en lo personal, no me gustaría. Antes de que pase, prefiero separarme, o que me dejen y listo. Nadie sufre”.